martes, 3 de marzo de 2015

Tirando del baúl de los recuerdos... Media maratón de Paris 2012 ¡EN 5 DÍAS VOLVEMOS!

Han pasado ya tres años desde que aquel 4 de Marzo de 2012 cruzara la línea de meta en la Media Maratón de París. Una ciudad que me ha dado mucho y a la que vuelvo, tres años más tarde, cargado de ilusión por reencontrarme con los rincones por los que fui dejando recuerdos de aquel maravilloso año de ERASMUS.

Rebuscando en un antiguo disco duro, encontré una crónica de aquella carrera, tímidamente escrita y olvidada en un documento word, pero que al volver a leerla me ha hecho revivir cada instante de aquel día y motivarme aún más para lo que nos espera el próximo 8 de Marzo. Por eso quiero compartir con todos, a través de mi blog, ese recuerdo de la "Semi Marathon de Paris 2012"




Hace más de un mes que se disputó la Media Maratón de Paris (Semi  marathon en français) y ya va siendo hora de que plasme por escrito uno de los fines de semana más intensos que he tenido en lo que va de Erasmus.



El 4 de Marzo de 2012 era el día elegido para dejar atrás los malos recuerdos de la única media maratón que había corrido hasta el momento, hacía dos años en el Triatlón de Buelna. En aquella ocasión, las ganas y la obsesión por hacer un buen tiempo hicieron que, a partir del Km 15, la situación fuera agónica, acabando la carrera más por mi equipo de relevos que por mí mismo y con un tiempo de 1h 27min. Pero esta vez iba a ser diferente.

Para empezar, el plan era salir a disfrutar de la carrera y del ambiente. No todos los días tengo la suerte de correr con 35000 personas por una de las ciudades más bonitas del mundo. Además, la compañía de Pablo Ibarguren y Txito, que habían venido desde España a pasar el fin de semana a París, iba a ser un aliciente añadido.

El domingo 4 de Marzo amaneció nublado y fresco. La carrera empezaba a las 10 de la mañana y, por tanto, me tuve que levantar a las 6 para desayunar.  A las 8 había quedado con Ibarguren y Txito en Notre Dame y desde allí coger el metro que nos llevaría hasta el Bois de Vincennes, salida y llegada de la carrera. Finalmente, Txito no pudo correr por culpa de una lesión, así que nos iba a servir mucho de apoyo logístico.

La primera sensación de estar viviendo algo grande la tuvimos en el metro… ¡QUE RIADA DE CORREDORES! No había nadie en la Línea 1 del metro que no fuera vestido de running. Disfrutando del ambiente de metro llegamos al Bois de Vincennes sobre las 9, 1 h antes de la salida. Sin la presión de tener que correr buscando tiempos ni nada por el estilo nos metimos entre la marabunta para cambiarnos de ropa y calentar. Cada vez iba llegando más y más gente. Cuando faltaban 15 min para las 10, Pablo y yo nos fuimos a nuestra zona de salida. Íbamos a salir con los que buscaban 1h 35 min. No pudimos inscribirnos más adelante porque había que acreditar marca y yo no la tenía, por tanto, nos tuvimos que conformar con salir en torno al puesto 6000, más o menos. Por delante, 6000 personas, por detrás, 30000… no está mal….  

Ya metidos en el “corralito”, todos apretujados, como sardinas en lata, intentamos avanzar hacia delante dentro de los de nuestro grupo de 1h 35min y así perder el menor tiempo posible en la salida. Misión imposible esto último pues desde que dieron la salida hasta que Pablo y yo pasamos por el arco de salida pararon 2min 30seg…

Y… ¡En marcha! La carrera empezó a trompicones. Pablo y yo intentamos adelantar al mayor número de gente en el primer km pero resultaba muy difícil. En zigzag, subiendo y bajando por las aceras, esquivando contenedores de basura que se cruzaban en el camino… así transcurrió el primer km… ritmo 4:30… No estaba nada mal para lo difícil que era correr entre tanta gente. Como ya estábamos un poco "enchotados" decidimos seguir avanzando entre la multitud. Poco a poco fuimos encontrando espacio y ritmo, marcando un parcial en el Km 5 de 20min 23 seg… bastante más rápido de lo previsto y rondando un ritmo de 4 min/Km. Le pregunté a Pablo que qué tal iba, y me dijo que bien que podíamos seguir así. Yo encantado, porque con el paso de los kms iba encontrándome mejor y mejor.

En el km 7 aproximadamente salimos, por fin, del Bois de Vincennes por la Puerta Dorada para adentrarnos en París. Desde ahí y hasta el km 11 el terreno era favorable con una ligera bajada. Rumbo a la Place de la Bastille por donde pasaríamos dos veces, a la ida y a la vuelta. Mientras bajábamos a Bastille varias bandas de música animaban la carrera, una de ellas tocaba Paquito el Chocolatero y, quieras o no, te hace ilusión y te motiva.
El ritmo seguía siendo alto, y ya empezaba a notar que  Pablo iba un poco justo porque ya no corría a mi lado. Sin embargo intentaba en todo momento esperarle y darle conversación. Las sensaciones que yo tenía eran estupendas.

El paso por el Km 10 en 39:52 me hizo darme cuenta de que había posibilidades de buscar un tiempo cercano a 1h 24min, algo que ni me planteaba a la salida, pero que a estas alturas de carrera y con las buenas sensaciones que tenía lo veía factible. 

Pero en el tramo del Km 10 al 15 empezó la tortura para Pablo. Después de girar en Hotel de Ville y afrontar el regreso hacia meta vi que se quedaba. Intenté esperarlo y tirar de él en más de una ocasión, pero cuando me dejaba alcanzar le costaba luego mantener el ritmo de 4 min/Km.
Esto hizo que un poco antes del Km 15 le preguntase  cómo veía la posibilidad de atacar el tiempo de 1h 24min. Me dijo que él no, que lo intentara yo.  No podía desaprovechar esta oportunidad, las piernas me pedían más y más ritmo así que tras pasar por el Km 15 con un parcial de 1h 6 segundos apreté y comencé un periplo de 6 kilómetros en solitario adelantando gente sin parar.

No miré el reloj, lo que salga bien venido sea, pensé. El problema de estos 6 últimos kilómetros es que eran cuesta arriba. El miedo que tenía a desfallecer, como ya sucediera en el kilómetro 14 de la media maratón de  Buelna, se fue esfumando poco a poco. Los últimos kilómetros fueron cayendo sin enterarme… km 16…km 17…km 18… km19… km20… último km a tope y últimos metros dándolo todo!!! Entré en meta me agaché para coger aire, miré el reloj y… ¡¡¡¡¡ 1h 23 min 6 seg!!!!! 

No me lo podía creer, pese a haber salido con la idea de rondar 1h 30min acabé, haciendo mi mejor marca y con unas sensaciones buenísimas. Esperé en la línea de meta a Pablo, que llegó dos minutos más tarde, marcando un tiempo de 1h 25 min y batiendo en 2 min su mejor marca en media maratón. La mañana no podría haber salido más redonda, buen ambiente, buena compañía y ¡¡TIEMPAZO!!.

Ahora ya sé que puedo correr una media maratón sin desfallecer, pero solo pienso centrarme en preparar la temporada de triatlón. Con más ganas y motivación que nunca y con 3 meses por delante empiezo un periodo de preparación en solitario, porque aquí en Paris me es imposible encontrar un club que se adapte a mis horarios y objetivos.

…y que dure…

 

lunes, 23 de febrero de 2015

DUATLON DE ASTILLERO 2015: ¡Empieza lo bueno!

Tenía muchas ganas de escribir esta crónica. Tras un duro invierno forjándome en los barrizales de Cantabria, llegó el momento del debut con el equipo del que formo parte desde principios de año: el Bender Triatlón.



Al haberme perdido el primer duatlón de la temporada (Galizano), el Duatlón de Astillero  sería el escenario elegido para vestirme de luces (esta vez de color rojo-Bender) e inaugurar temporada.
La semana previa intenté buscar buenas sensaciones en bici, y creo que lo conseguí. Un par de salidas a fuego con la nueva cabra y acompañado por Josema (nuevo fichaje del Bender) sirvieron para darme cuenta de que estaba bastante fino sobre las dos ruedas. Aprovecho para decir que este año, gracias a la ayuda de Trueba Sport, cuento con una nueva cabra: una Cerveló P2 que, sin duda, fue clave en mi rendimiento en el Duatlón de Astillero y que, tras haberla probado entrenando, noté una gran mejoría respecto a mi anterior bici.

Aunque el tiempo amaneció revuelto el domingo, las ganas y la ilusión de debutar con mis nuevos compañeros eclipsaron cualquier atisbo de pereza por competir. Llegué a Astillero poco antes de las 10:30h. Aparqué exactamente donde lo había hecho los dos años anteriores y me dirigí a confirmar mi inscripción y retirar el dorsal…

Primer sobresalto: ¡No estoy inscrito! Ni yo ni ninguno de los miembros del Bender, así que preguntamos y reconocen que ha habido un error y que se han dejado fuera las inscripciones de nuestro equipo. Sin embargo, no nos podían dar un dorsal porque habían traído el número justo de ellos y tendríamos que esperar al final para ver si sobraban.



A los nervios típicos de carrera se sumaron los nervios por la incertidumbre de si podríamos correr o no. Mientras tanto, aproveché para saludar a viejos amigos a los que no veía desde la pasada temporada. El color rojo-Bender era esta vez más numeroso de lo habitual y allí nos fuimos a librar batalla Guti, Marsella, Josema, Berto, Agüeros, Benaite, Soba, Polo, Cantero y yo. Desde la barrera, Montoya prometía ánimos… y no se quedó corto.  

Afortunadamente el problema de los dorsales se solucionó y pudimos entrar a boxes a dejar nuestro las cosas. Día de estrenos en todos los sentidos: por un lado la cabra y por otro el material cedido por mi nuevo sponsor “Catlike” a quien agradezco su colaboración en forma de material (Casco, gafas y zapatillas de bici).

Dejamos colocado todo al milímetro y me pongo a calentar en la recta de salida. Poco a poco voy viendo quienes van a ser los rivales. Venidos de fuera de Cantabria, el ex ciclista profesional, José Almagro, y el atleta asturiano, Dani Bayón, apuntaban al primer puesto. Por detrás la cosa iba a estar más reñida, a mi parecer. Sergio Correa, Felipe, Bizkarra, Lastra, Manu Vega, Zapico, yo… y así una larga lista de candidatos al pódium que hacía prever una carrera emocionante.



Nos colocamos en línea de salida con puntualidad y a la voz de “¡Preparados, listos, yaa!” Nos pusimos en marcha todo el pelotón. Las previsiones no fallaron, y en los primeros metros quedó clara la apuesta valiente de Dani Bayón por el triunfo. Se fue en solitario nada más salir y desde entonces no lo volví a ver hasta meta… Por detrás de Dani, formamos un grupo de 5 donde íbamos Correa, Manu Vega, Almagro, Gorka y yo. Sin quemarnos en exceso completamos la primera de las dos vueltas de 3 kilómetros. El ritmo era cómodo y las sensaciones bastante buenas de cara a la bici. Me limité a controlar en este primer parcial, hasta que, a falta de 400 metros para boxes, Correa estiró el grupo y rompió la armonía entre nosotros.



Aún así, llegamos a boxes bastante juntos y en este orden: Correa, Manu, yo, Almagro y Gorka. Dani Bayón nos aventajaba en algo menos de un minuto. Me pongo el casco, cojo la bici, saltito y ¡a “calcar” pedales”! No soy consciente de haber hecho muy mala transición, pero mis compañeros de carrera a pie la hicieron todos mejor que yo y me subí a la bici el último del grupo, perdiendo más de 10 segundos con Correa, que era el primero.



Aproveché para beber en los primeros metros de bici. Voy detrás de Gorka pero no intento pasarle porque sé que puede ser buena referencia. Me mantengo a unos 30 metros de él y tras enfilar la subida hacia la recta de Heras me doy cuenta de que voy demasiado cómodo, así que decido arriesgar y pasarle. En ese momento voy 5º, pero quiero más y me pongo a tirar con todo a lo largo de la recta. Llevamos el viento a favor en la ida y eso se agradece (Rodar a 45 km/h no está nada mal).



Levanto la cabeza y veo que me estoy acercando bastante a Manu Vega. Más adelante, Almagro ha pasado a  Correa y se lanza a por Bayón. Pedaleo con firmeza y en el primer repecho adelanto a Manu. Voy muy cómodo, pero no me quiero confiar. El suelo está mojado y no me siento muy seguro en las bajadas, donde pierdo bastante tiempo. Pero en la subida hasta el Búnker del Banco Santander le recorto algo de distancia a Sergio. Giramos en un cono con poquísimo espacio y afrontamos la vuelta. Buen momento para tomar referencias, aunque con la torrija que llevaba no soy consciente ni de quien viene detrás… solo pedaleo.



Tengo a Sergio a unos 200 metros pero me cuesta acercarme más. El viento en contra a la vuelta hace que sea una tortura ir acoplado… pero es necesario si se quiere disminuir la resistencia al aire.
Termina la primera vuelta y voy en cuarta posición, peeeeero… una bala amarilla se aproxima por detrás y me adelanta en la segunda subida al alto del Banco Santander. Felipe Santamaría está de vuelta y no precisamente para pasearse. Me pasa como un obús, aunque sé que ese no es su ritmo. Veo por delante como también adelanta a Correa, pero le cuesta despegarse de nosotros.



Ya solo queda volver hacia Astillero y poco a poco voy recortando la distancia que me separa de Sergio. Justo antes de entrar en el pueblo le adelanto, pero me la devuelve la jugada en un abrir y cerrar de ojos. Me intento relajar y mentalizar para lo que será una bonita lucha por el tercer puesto entre Correa, Felipe y yo. Me bajo de la bici, tengo los pies dormidos por el frío, pero no me cuesta calzarme las zapatillas y salgo a correr tras una buena transición. Sergio a penas me saca 20 metros y Felipe, aunque está un poco más lejos, lo veo “alcanzable”. Pongo un ritmo constante, limitado por mi musculatura que está pagando los esfuerzos de la bici. Los gemelos están a punto de subírseme un par de veces, pero consigo mantener la zancada. Sólo quedan dos kilómetros y tanto Sergio como yo adelantamos a Felipe. 



La lucha va a estar entre nosotros. Llegamos al cono y voy pegado a su espalda, aunque muy justo de fuerzas. Nada más girar, Sergio me cambia el ritmo y me quedo cortado de nuevo. ¡Aguanta, Pelayo, aguanta! Pero no, esta vez no tengo cambio y veo como Sergio se me va metro a metro. De camino a meta nos íbamos cruzando con el resto de duatletas que nos animaban a los dos, y eso se agradece mucho. Afrontamos la recta de meta y son 10 segundos los que me saca, así que me relajo y termino la carrera en cuarto lugar.



Medalla de chocolate… ¡Pero qué bueno está el chocolate! Pocas veces me había sabido tan bien un cuarto puesto, aunque en realidad no fue el puesto lo que me dejó buen sabor de boca, sino el haberme sentido competitivo en cada sector y confirmar que estoy listo para luchar por puestos cabeceros en todas las carreras. Además, cruzar la línea de meta con el tritraje rojo del Bender fue sin duda un plus de motivación para mí. Debut muy esperado y cumpliendo con creces las expectativas que me marqué, aunque no quiero pecar de conformista y en las próximas carreras intentaré estar un poquito mejor y un poquito más adelante.



Esto no ha hecho más que empezar y ahora van apareciendo nuevos objetivos que iré contando en próximas entradas. De momento, toca preparar la Media Maratón de París que será dentro de un par de semanas, así que intentaré afinar un poquito a pie, aunque sin descuidar la bici y la natación.

Os dejo el enlace de la noticia en El Montañés:

Muchísimas gracias a todos los artistas que nos sacan esas fotos dignas de revistas profesionales: Vanesa, Jorge Morales, Aitor y Noe Mediavilla ¡Muchas gracias! :)

¡¡Buena semana a todos!!


martes, 17 de febrero de 2015

CROSS DE PUNTA PARAYAS: Historia de una chocolatada...

No podía haberse previsto una mañana más desapacible para la práctica deportiva que la de este Domingo. Además, se trataba de un día con mucha actividad en la región. Por un lado, con la disputa del Duatlón de Galizano (el primero de la temporada) y por otro, el Cross de Punta Parayas (Campeonato Regional por Clubes). Como ambos eventos coincidían en fecha y hora, tuve que decantarme por uno de ellos, y en este caso fue el Cross, ya el último de la temporada para mí. El compromiso con mi equipo, el Selaya Reparte, me hizo enfundarme de nuevo las botas de clavos para luchar junto mis compañeros Yassine, Nacio y Adrián, entre otros, por el pódium regional por equipos.

La motivación era inversamente proporcional a la bondad meteorológica de la mañana del Domingo, es decir, máxima; y las sensaciones al levantarme eran muy buenas. Amaneció lloviendo lo que no está escrito, y, aunque la temperatura no era del todo mala (12 grados) el viento hacía que la sensación térmica fuera de algún grado menos.



A las 12:00 h recogí a Adri y llegamos a Parayas poco después. Mirábamos reticentes por la empañada ventanilla del coche cómo el barro impregnaba la ropa  de aquellos que bajaban del prado donde se disputaba la carrera. Nos refugiamos en el coche un buen rato y 20 minutos antes de la salida nos pusimos los clavos y nos fuimos a calentar. ¡Cómo jode esa primera pisada en la que te llenas de mierda y te mojas los pies! Es breve pero asquerosa. De todas formas, no tardamos en anestesiar nuestros pies durante el propio calentamiento. Los apenas 100 atletas que íbamos a salir en la prueba Sénior mirábamos de reojo el circuito por donde unos minutos más tarde nos íbamos a jugar el cocido. Si algún día aquello había sido un prado verde, que baje Dios y me lo cuente, porque el trazado era una mezcla entre chocolatada y piscina de agua turbia, con pocas zonas donde se pudiese "correr" y muchas zonas donde se podía nadar. En ese momento tuve serias dudas de que en la laguna, frente a los cajones de salida, se pudiese hacer pie.



El caso es que, después de calentar (es decir, después de darnos la primera capa de pintura color mierda), correr 10 kilómetros parecía un mero trámite... pero no fue así. Nos repartimos por los cajones los diferentes equipos. En el Selaya, nuestro jefe de filas, Yassine, se puso el primero. Yo detrás. Delante de nosotros una laguna y aún la incógnita de si haríamos pie. Con impaciencia esperamos al pistoletazo de salida y tras él arrancamos como búfalos sobre la laguna. El primer largo lo hice a croll, luego ya me di cuenta de que igual la braza era más efectiva jejeje. ¡Seamos serios! Cogí la primera curva en puestos cabeceros del pelotón. La gente salió timorata mientras el barro iba invadiendo cada centímetro cuadrado de nuestra piel.



Daríamos 5 vueltas de 2 kilómetros a un circuito pestoso, donde el mejor equilibrista sobre el barro se llevaría la victoria. Cualquier símil con correr era mera utopía ¡qué locura! Por suerte, la primera vuelta pasó rápido, y las posiciones se fueron afianzando. Yo viajaba en el segundo grupo, tras la estela de Pedro Muñoz y Manu Vega. Pero pronto empecé a notar que mi lugar estaba más atrás.



 En la segunda vuelta noto pasos cerca, por detrás, y de una tacada me adelantan Luis Alberto y Pablo Martínez Serna (Laredo) e Iván (Piélagos). Intento seguirles y me noto con fuerza pero cuando llego a los charcos me hundo como un plomo, me trastabillo y me quedo clavado, así que poco a poco se me escapan. En la tercera vuelta hacen los propio conmigo Andrés Meviavilla (Cayón) y Miguel Ángel Cobo (Cárcoba) ¿pero qué es esto? Menuda sangría de puestos. Por suerte pude recuperar uno de ellos en detrimento de Manu Vega, que al parecer es como yo, más de duro que de blando. Mi adelantamiento fue como el de los caracoles: a cámara lenta. Parecíamos los dos recién salidos de una discoteca con una moña del quince, tambaleándonos de lado a lado de la cuerda que delimitaba el trazado.



Y por fin última vuelta, no sé cómo voy, pero calculo que sobre el puesto 15, aunque Raúl Gándara me viene recortando a pasos agigantados por detrás y Diego Cuadrado tampoco va lejos, así que hago el último largo a croll de nuevo, volteo y entro en meta. 

Lo hago con barro hasta las cejas, sin haber podido sufrir muscularmente pero con la sensación de haber hecho lo que he podido. Yassine, espectacular, se hizo con el tercer puesto absoluto, y cerrando el equipo del Selaya entraron Alberto y Adri, poco más de un minuto detrás de mí.
Tortura de cross y, en cierta medida, decepción por no lograr clasificar al  equipo tercero, lo que nos daría plaza para el campeonato de España. Pero bueno, lo hemos dado todo y si se da todo uno tiene que estar satisfecho. Está claro que no termino la temporada de Cross con el mejor sabor de boca, porque este maldito barro no se me da nada bien, pero sé que estoy en un gran momento de forma y me estoy encontrando bien en los entrenamientos y en las carreras, así que para el próximo Domingo, que estreno temporada de duatlón con mi nuevo equipo, en Astillero, espero resarcirme y estar lo más adelante posible.

No quiero despedirme sin antes agradecer la gran labor de los pocos fotógrafos que se atrevieron a sacar las manos del bolso y dejarnos alguna imagen para el recuerdo: Penagos, Paco Cuadrado, Gustavo y al Diario Montañés.

Y nada más por hoy, espero no haberos aburrido mucho ni haberos hecho pasar hambre hablando de tanto chocolatada jejeje.


Saludos!

sábado, 14 de febrero de 2015

COLABORACIONES PARA 2015: ¡¡¡¡ARRANCAMOS!!!!

Muy buenas a todos,

la temporada 2015 de duatlón en Cantabria ya ha dado el pistoletazo de salida, por no para mí aún. Tras una pretemporada bastante competitiva gracias al Cross y a otras muchas carreras populares que hicieron más amena la espera, por fin arranco 2015 este fin de semana con el duatlón de Astillero... Mi ausencia en Galizano se debió al compromiso que tenía con mi club de atletismo (Selaya Reparte) de disputar el Campeonato Regional de Cross por Clubes el pasado Domingo.

Antes de comenzar me gustaría contar lo acontecido durante el Invierno más allá de las carreras. Como muchos sabéis, este año cambio de equipo. Dejo los colores del Camargo Astillero para enrolarme en el proyecto del Bender Triatlón, donde el buen rollo, la competitividad y el postureo son los tres pilares fundamentales. Sin otro pretexto que pasárnoslo bien, afrontamos la temporada que empieza, pero ¡ojo! que aunque no se cuente con nosotros, os aseguro que estamos capacitados para dar guerra jejeje

En el plano individual, al terminar la pasada campaña me planteé un "reto" más allá de lo meramente deportivo. Lo primero que quiero dejar claro es que sé perfectamente quien soy: UN TRIATLETA AFICIONADO, como el 99% de los triatletas de este país. Trabajo 8 horas al día, estudio y entreno en mis ratos libres porque me gusta. Eso sí, lo doy todo en cada entrenamiento, y como a todos, me gusta mejorar día a día y ver recompensado el esfuerzo en las carreras, como a todo el mundo, me imagino.

Pues sin olvidarme de quien soy, este año me he propuesto buscar algún tipo de colaboración de material, que con mi humilde curriculum, los tiempos que corren y la competencia que hay a nivel amateur, lo considero todo un reto.

El triatlón es un deporte caro, eso no lo puede negar nadie, así que parto de la base de que no vengo al triatlón a hacer dinero ni a prostituirme por cosas que no voy a utilizar ni que no me interesen, por eso, la base de mi búsqueda de colaboraciones en material se ha centrado en solicitar ayudas, descuentos o lo que se pueda, en aquellos productos que realmente vaya a necesitar durante la próxima temporada, y que aunque no me echaran un cable, los compraría igualmente.
Por esa razón valoro mucho más las ayudas que me puedan llegar, y a día de hoy puedo confirmar que cuento con 4 ayudas. Mi aplauso para todos aquellos empresarios que destinan parte del presupuesto de la empresa a apoyar a deportistas. Aquí va un resumen de mis colaboradores para la Temporada 2015 de duatlón y triatlón, por orden cronológico según me fueron confirmando sus ayudas:

3 Action Sports Nutrition es la primera de ellas. Se trata de una empresa de nutrición deportiva y complementos nutricionales de la cual he recibido la llamada a principios de Diciembre. ¿Por qué les pedí colaboración? Pues porque iba a tener que comprar barritas y geles esta temporada. ¿Y para qué? Pues muy sencillo, yo suelo entrenar a la hora de comer, de 14:00 a 15:30, lo cual me hace retrasar la comida, teniendo que comer siempre algo ligero antes de salir a entrenar, para evitar la flojera (después de trabajar toda la mañana) y que a la vez me siente bien. Me han hecho el primer envío y he podido probar e incorporar a la rutina las barritas y geles y he de decir que, tras haber probado otras marcas, me resultan los más apetecibles de comer, hasta el punto de que me he tomado algún gel incluso de postre en alguna comida simplemente por lo buenos que están. En una entrada posterior contaré con más detalle el uso que hago de las barritas, geles o batidos, pero esperaré a usarlos en competición para escribirla. Tenéis toda información en su página, a través de la cual se pueden hacer los pedidos:





Sscar Carbon Wheels es una empresa que fabrica ruedas de carbono para la bici.  Si os digo la verdad, tengo especial debilidad por ellos. Primero, por tratarse de una empresa cántabra, ubicada en Reinosa; y segundo, porque llevaba tiempo buscando ruedas para mi bici y preguntando en uno y otro sitio, y ellos han sido los únicos que han querido echarme un cable y hacerme descuento en las ruedas.  Aún sin su colaboración las iba a comprar igualmente, por eso valoro mucho más su ayuda desinteresada. Y tras recibir el primer pedido (modelo AN 50mm para tubular) y rodar con ellas, tengo que decir que suponen un salto de calidad respecto a lo que tenía. Ruedas de perfil, con materiales súper ligeros y resistentes (el juego de ruedas de 50mm de perfil pesa menos de 1200 gramos) sumado a los bujes cerámicos que llevan incorporados se nota en todos los terrenos, tanto rodando como subiendo. De momento os pongo el enlace a su página, donde podéis ver con claridad y transparencia cada pieza que montan en sus ruedas. Además están hechas a mano una a una, radio a radio y encima en Reinosa. Tenerles aquí en España es una garantía y si hubiera algún problema con ellas uno sabe a dónde acudir. Os dejo el enlace a su página.




Catlike España: Este 2015 usaré para las carreras sin drafting el modelo de casco "Chrono Aero Plus", un casco espectacular, con visera incorporada y que me permite sustituir mi anterior casco. También me han llegado las zapatillas de bici "Whisper Tri", específicas para triatlón, y de las que me sorprende su ligereza y comodidad (la suela de carbono y titanio es una pasada). Y por último, unas gafas de sol (modelo "d´lux") con multicristal. Esta misma semana he recibido el material y aún no he podido probarlo, por eso tengo unas ganas enormes de empezar las carreras y darle uso.




Me gusta la naranja: se trata de una colaboración "especial", pues es una empresa Valenciana de cultivo y distribución de naranjas, llevada por Ismael, que tiene campos de naranjos en el mejor lugar posible y que, después de un mes tomándolas, he de decir que son las mejores que haya probado nunca. Lo que más me gusta de "Megustalanaranja" es la política de la empresa de colaborar con deportistas, pues somos muchos los que estamos tomando sus naranjas y no hay nadie que tenga una mala palabra hacia ellos. El trato con el cliente es su otro punto fuerte. Ismael se preocupa de enviarte las naranjas recién recogidas del árbol y hacértelas llegar a casa de un día para otro, y además está pendiente de cada pedido y le importa mucho que los clientes queden contentos. Sinceramente, "chapeau!". Os dejo el enlace de su página web desde el cual podéis hacer los pedidos y tener en casa las mejores naranjas de España en menos de un día.




domingo, 8 de febrero de 2015

CAMPEONATO DE CANTABRIA DE CROSS LARGO EN LOREDO: Una buena siesta del 4 al 8...

Hace ya un tiempo que llevaba dándole vueltas a la cabeza... Los crosses pasados habían servido para convencerme de que el barro no era tan "duro" conmigo como lo había sido en mi anterior etapa atlética, allá por la temporada 2009-2010. De entonces, recuerdo que miraba hacia atrás para asegurarme de que no era el último. A día de hoy, la situación ha cambiado, y por eso "llevaba ya un tiempo dándole vueltas a la cabeza..." ¿a qué exactamente? ... ahora os lo explico.

El aplazamiento, por mal tiempo, del Campeonato Regional de Cross Largo por Clubes, del pasado fin de semana, daba paso al Regional Individual, que se disputaría sobre una distancia de 12000 metros, aproximadamente, en la localidad de Loredo (Ribamontán al Mar). En juego estaban las 9 plazas para representar a Cantabria en el Campeonato de España, y de ahí mi "rucamiento de cabeza". Sin duda, era un gran aliciente para salir a competir con ganas. Las semanas previas fueron buenas, en cuanto a entrenos y descansos, y el mismo día de la carrera me levanté con buenas sensaciones ¿por qué no soñar? Plantearse objetivos ambiciosos ayuda a no conformarse nunca con lo que uno tiene y, en Loredo, sin duda, me había puesto un objetivo bastante ambicioso.

La cita, apodada como "Regional", tiene más capacidad para captar la atención de atletas que no se dejan ver nada más que en las ocasiones importantes, por lo que ya de salida era evidente que el nivel de esta prueba estaba muy por encima de otras como Cueto o Torrelavega.



A las 13:40 formamos los más de 70 atletas en línea de salida, y tras guardar un minuto de silencio en memoria de Antonio Pérez Morin, nos lanzamos con cautela a por las 6 vueltas a un circuito enrevesado que tenía de todo: zonas duras donde correr, agujeros donde dar al traste con los tobillos, zonas de barro pestoso y curvas, muchas muchas curvas. De hecho, creo que la próxima vez entrenaré en las Llamas entre dos árboles para practicar las derrapadas  ;) .



Digo que salimos con cautela porque al paso por el kilómetro uno aún iba en el grupo de cabeza, junto a Manu Vega y Sergio Correa, entre otros; pero el tridente del Piélagos (Pepín, Crespo y Tico) junto con Ricardo Lanza (Saporo) no tardaron en tensar la cuerda y poner a los patitos en fila de a uno. Aún conseguí completar dos vueltas en el grupo perseguidor, bastante numeroso y con gente de más nivel que yo (Mediavilla, Luis Javier Casas, Marcos, David Álvarez...). A cola de grupo fui sufriendo durante la tercera vuelta, hasta que en la zona de barro empecé a ceder unos metros y me vine abajo.



¡Puff! que largo es esto. Por suerte, otros miembros del grupo también se quedaron algo rezagados y aún mantenía la esperanza de enlazar, pero ¡qué va! no era capaz de pillarlos y en la zona de barro se me iban cada vez un poco más. Me quedé detrás de Eduardo Zorrilla (Saporo) y a su rueda fui dejando que pasaran las vueltas hasta que a falta de 4 kilómetros una bombilla se encendió en mi cerebro y me recordó que estaba compitiendo, y que ya era hora de sufrir un poco más, así que metí una marchilla más y empecé a recortar a los de delante y a distanciarme de los perseguidores. Viendo la gráfica de pulsaciones a lo largo de la carrera se ve cómo estas decaen notablemente a partir del kilómetro cuatro, pero vuelven a recuperarse en el tramo final de carrera.



 A falta de una vuelta adelanto a Luis Javier Casas y veo que le estoy comiendo la tostada a Miguel Ángel Cobo. Aprieto el culo para pasar el barro con dignidad por última vez, pero hoy no era el día y me tengo que conformar con una 14ª plaza que me sabe a poco, porque no supe sufrir en todo momento, porque, aunque salí fuerte, entré en una pequeña crisis a mitad de carrera que me hizo perder toda opción de engancharme al tren de los que iban a jugarse las plazas para el Campeonato de España.




 De todo se aprende, y en esta carrera aprendí bastante: Cuando la cabeza no se cree lo que estás haciendo, no lo hace, aunque el cuerpo esté capacitado para ello. Y prueba de ello fue la capacidad de reponerme del bajón en los últimos 4 kilómetros. Como dice mi amigo Nacio, hoy "me eché una buena siesta en mitad de carrera"

Así que para el próximo Domingo, en el Regional por Clubes, no me voy a dejar engañar tan fácilmente por mi cabeza y voy a creerme lo que estoy haciendo, desde el primer metro, hasta el último.

Y como siempre, a mi "pequeña sherpa", gracias por estar ahí al pie del cañón, haga frío, haga calor, llueva, nieve o granice.




Road to Paris!!!! 

lunes, 26 de enero de 2015

10 km Oviedo-Las Caldas 2015

Me encanta entrenar, pero donde verdaderamente disfruto es en las carreras, y llamadme duatleta, triatleta, atleta o lo que queráis, que yo seguiré participando en todas las que pueda durante todo el año. Hace un par de semanas vi anunciada la carrera de Oviedo a Las Caldas, organizada por Alberto Suárez Laso, y que transcurre por el Parque de Invierno y la Senda Verde, zona habitual de entrenamiento cuando estoy en Oviedo ¿alguna excusa más para inscribirme? Pues con la motivación de volver a correr en mi ciudad enlacé un par de semanas de muy buenos entrenos a pie, además del rodillo y la natación, llegando al Domingo de la carrera con mucha confianza para hacerlo bien.

La ventaja de correr delante de casa es que puedo apurar hasta el último instante tumbadito y ralajado en mi cama. A las 9:30 fui a por el dorsal y allí Alberto Suárez Laso me comentó que estaba como uno de los favoritos a la victoria, pero que había venido un chico de León que corría bastante... ¿es que siempre tiene que venir alguien de fuera? Bueno, mejor, si puedo medirme con gente de nivel bienvenido sea. En la lista de inscritos figuraban otros asturianos como Canellada, Adrián Silva o Emilio Prada, este último me había ganado en los 5 km de Nochebuena de Gijón, así que era un buen referente para la carrera del Domingo.



Tras calentar bien por la recta del Parque de Invierno, nos llamaron a línea de salida con extrema puntualidad. Afortunadamente no tuve problema para colocarme en primera fila. Se agradece que la gente nos deje ponernos delante a los que nos vamos a jugar la carrera. Hace pocos años era yo el que me echaba para atrás para dejar paso a los "gallos".

No eran a penas las 11:30 cuando se dio el pistoletazo de salida a una carrera de 10200 metros, previsiblemente rapidísima, y que, salvo los primeros 2 kilómetros de cuestas por el circuito del Parque de Invierno, el resto transcurriría por la Senda Verde, siempre con una pendiente favorable de entre 0,5 y el 1%. El chico de León, Alberto González, favorito a la victoria, no tardó en dejarse ver, y antes del kilómetro 2 nos ponía a todos en fila con un ritmo endiablado ante el que ningún atleta pudo o quiso responder. Salió del Parque de Invierno con 30 metros de ventaja respecto a mi grupo, donde viajábamos unas 10 unidades.



Yo, a la estela de Emilio Prada y a sabiendas de que era una buena rueda a seguir, me mantuve en este segundo grupo donde cada vez éramos menos. Al paso por la Manjoya tan sólo me acompañaban Emilio, Canellada y Adrián, y por delante, Alberto seguía abriendo hueco y ya eran más de 150 metros lo que nos sacaba.

Las sensaciones eran buenas al paso por el kilómetro 5, quizás demasiado buenas. No tenía la sensación de ir sufriendo, pero aún me falta algo de confianza para saber hacer mi carrera. Seguimos cubriendo metros por la mítica Senda hasta llegar al primer túnel, en el kilómetro 6,5; y es ahí donde decido romper la armonía del cuarteto en el que iba y escaparme en solitario en persecución de Alberto, que entonces tenía un margen de más de 30 segundos. El cambio de ritmo es fuerte, sobre todo al principio, para despegarme rápido de mis acompañantes, pero las sensaciones acompañan y el ritmo no decae, rodando por debajo de los 3 minutos el kilómetro (recuerdo que el terreno era favorable).



Antes de abandonar la Senda veo que le he recortado unos metros a Alberto y que empieza a mirar hacia atrás. Mi acelerón hizo también que el grupo en el que iba se disgregara, quedándose descolgado, para mi sorpresa, Emilio Prada. Mi perseguidor era, por tanto, el atleta del Universidad de Oviedo, Adrián, pero cada vez un poco más lejos.



Bajamos junto el campo de golf. Voy desbocado y solo falta un kilómetro. Entramos en Las Caldas y veo a todo el público esperándonos, giro a la derecha, tan solo 200 metros a meta, por delante Alberto se va a hacer con la victoria, y por detrás, Adrián viene lo suficientemente lejos como para permitirme subir la última cuesta relajado y ser segundo con un tiempo de 32:09, aunque, como he repetido, el terreno casi siempre era favorable.



En meta, tras aclarar que mis orígenes son asturianos, y no cántabros, como casi siempre me dicen, me reencontré con Vanesa, con mis padres y con mi tío Luis Alberto. No sé qué pasa cuando vuelvo a casa, pero las carreras que corro en Oviedo siempre tienen algo de especial y a esta le puse la guinda con un pódium muy currado. La victoria era imposible, cuando hay alguien que anda más no hay misterio, gana, y en este caso, Alberto era superior al resto.

Pero lo mejor estaba aún por venir, y es que la ya de por sí buena organización, se ganó el título de "excelente" con los premios que nos dieron. De las Caldas acabé marchando con un par de trofeos (2º absoluto y 2º Sénior), una cena para dos personas, un descuento de 40 euros en la tienda de deportes Chorco, dos pases para la Villa Termal de Las Caldas y dos cajas de Moscovitas ¡CHAPEAU! Sin duda un 10 a la organización por sacar adelante todos esos premios, además de los avituallamientos para todos los participantes y la camiseta, se agradece que se hagan carreras de este tipo. Así que, si no pasa nada, el próximo año repito.



Y ahora una semanita de puesta a punto para el Campeonato Regional de Clubs de Cantabria, en Punta Parayas, donde corrí el segundo cross de mi vida, allá por 2010, y del que no guardo muy buen recuerdo. Espero resarcirme y ayudar a mi equipo a subir al podium. Sin duda sería una gran alegría para todos.


Hasta entonces, a trabajar y a entrenar! 

viernes, 23 de enero de 2015

Cross de Torrelavega: Entrando en materia de nuevo

La resaca post-San Silvestre se hizo dura, como todos los años. Tras dejar atrás momentos tan ilusionantes como los vividos en Oviedo, llega la hora de volver a la rutina sin un objetivo claro al que agarrarse. Durante las primeras semanas de Enero me dediqué a familiarizarme con el agua de nuevo, ese medio extraño para mí y que se empeña en engullirme cada vez que me sumerjo en él.
Pero para romper con el síndrome post-vacacional (¿o debería llamarlo “post-San Silvestral”?) qué mejor que retomar la temporada de Cross en Cantabria. Así que este finde me fui para Torrelavega para medirme de nuevo a mí mismo y disfrutar de ambientillo de las carreras.



El día era frío y las previsiones apuntaban a que en cualquier momento nos caería una buena tromba de agua. Por suerte, no se cumplieron las predicciones y durante la mañana no llovió. Adri y yo fuimos juntos hasta el Parque de la Viesca, no sin dificultades para encontrarlo y con unos cuantos rodeos de por medio. Una vez encontramos el sitio, aparcamos e hicimos un calentamiento relajado, saludando a la gente y debatiendo sobre qué clavos usar, si  de 6mm o de 9mm. Pero, sin tiempo para más ya nos encontrábamos los más de 100 atletas en línea de salida.

En total 6 vueltas por delante (7100 metros) a un circuito de algo más de 1000 metros, con muchos agujeros, que podrían a prueba la resistencia de los tobillos, y alguna zona de barro, que sin ser escandalosamente pesada, sí que se hacía un poco pestosa.



Los favoritos los de siempre: Xavi Crespo, Yassine, Pepín, Pedro Muñoz… y otros conocidos del mundillo del triatlón como Manu Vega y Sergio Correa, dispuestos a pescar en río revuelto.
Me coloqué en primera fila y con el pistoletazo nos pusimos en marcha. La primera vuelta me dio la sensación de ir despacio y cómodo, la cabeza de carrera no tiraba y el grupo iba bastante compacto, pero ya al inicio de la segunda los “gallos” se dejaron ver y nos pusieron a todos en fila. Yo fui a dar con la “rueda” de Iván (Piélagos), con quien he coincidido mucho esta temporada pues tenemos un nivel parecido. Iván tira de un grupo durante las primeras 4 vueltas, hasta que nos adelantan varios Veteranos en lo que sería su último giro antes de entrar en meta (ellos daban 4 vueltas en vez de 6 como los Sénior).



Una vez los Veteranos se fueron, nos quedamos Iván y yo solos en el grupo. Las sensaciones eran muy malas, no tenía chispa y me sentía pesado, por lo que opté con acomodarme al ritmo de Iván. Quizás demasiado acomodo el mío.¿para qué estoy aquí, para ir de pachorras o para ir al límite? Ese pensamiento a falta de algo más de una vuelta me hizo sacar un poco más de mí e intentar cazar al grupo de delante. Y aunque las sensaciones seguían sin acompañarme, sí que me dio tiempo a ganar un par de puestos, a Luis Javier Casas y a David Thomas White, y entrar pegado a Fernando Sainz.



Finalmente 8º, buen puesto, pero mala carrera, tanto por las sensaciones como por la pereza de darle zapatilla, aun así ya estoy pensando en el Regional por Clubes y en el Regional Individual de dentro de dos y tres semanas respectivamente, ahí sí que voy a encontrar una buena motivación.

Pero antes de los regionales correré los 10 kilómetros de Oviedo a Las Caldas del próximo domingo, una prueba rapidísima (es todo cuesta abajo) por la senda verde de Oviedo, donde entreno habitualmente cuando vuelvo a mi ciudad.

Hasta entonces, seguimos machacando y disfrutando.


Y que dure…


Muchas gracias a Vanesa y Gonzalo por las fotos ;)

sábado, 17 de enero de 2015

SAN SILVESTRE DE OVIEDO 2014: Another dream come true!!

Hace justo un año cumplí el primer sueño deportivo que tuve en mi vida. Allá por 2009, cuando empecé a correr, me hice la promesa de que algún día estaría entre los mejores en la San Silvestre de mi ciudad, Oviedo. Sin esperármelo, ese sueño llegó el pasado año, con un tercer puesto que todavía no acabo de creerme. A lo largo la temporada corro decenas de carreras, entre duatlones, triatlones o carreras de atletismo, pero ninguna la vivo como la San Silvestre de Oviedo.



Si algo me quedaba de 2014 era culminar el año compitiendo por las calles carbayonas. En esta edición de la San Silvestre se modificó el recorrido, teniéndose que completar una única vuelta de 5500 metros, algo más que la distancia de años precedentes. 4000 inscritos y 1000 personas más sin dorsal se echaron a la calle para despedir el año con el deporte que más está creciendo en número de practicantes de nuestro país. El auge del "running" popular se pone de manifiesto cada año con las San Silvestres y, gracias a toda esa gente nueva que decide probar el gusanillo de la competición, los habituales en carreras disfrutamos el doble cada y aprovechamos la ocasión para intentar "lucirnos" entre tanta gente el 31 de Diciembre.

El día de la San Silvestre suelo dormir bastante. Este año, aprovechando que estoy de vacaciones y que la carrera es por la tarde (18:30h), me levanté a eso de las 12:00h del medio día, con la intención de hacer una única comida, pues no me gusta ir pesado a carreras tan cortas. Un pequeño plato de arroz y unos cereales bastaron para quitar el hambre de comida y empezar a cocinar el hambre de competir. Pero esa mañana previa a la carrera no fue nada tranquila. Durante la noche, una herida en el dedo gordo del pie derecho se me infectó, provocándome unos dolores terribles que apenas me dejaron dormir. Cuando me levanté no podía ni caminar, por lo que temblaba solo de imaginarme lo que sería tener que ponerme las zapatillas de competir...Llegué a plantearme no correr, pero gracias a una pomada, la infección fue remitiendo en cuestión de horas y el dolor se hizo "soportable", por lo que a las 17:45h ya me encontraba saliendo de casa con el mono de trabajo puesto para bajar calentando hasta la calle Uría y vivir el ambiente de San Silvestre.

Mi pobre dedo la mañana de la carrera...

Asomar por Santa Cruz y ver a toda la gente que baja en manada hacia la zona de salida me pone los pelos de punta. Bufff ¡qué sensación! Caliento por el Parque San Francisco y las piernas me sonríen y me dicen que hoy sí les apetece correr. Pese a todo, este año va a estar difícil entrar en el Top 5, que son los que suben al camión del pódium al terminar la carrera, porque tengo identificados a al menos 5 corredores que andan más que yo... pero los 5500 metros hay que correrlos, así que nada de darlo por perdido y ¡a disfrutar sufriendo!

Con puntualidad nos vamos colocando en línea de salida. Apuro el calentamiento hasta el último momento y me sitúo en medio, en primera fila. Cerca de mí está Alberto Suárez Laso, Campeón Olímpico de Maratón en las paralimpiadas de Londres 2012. La ausencia del último ganador, Pablo Ibáñez, y la baja de última hora del atleta internacional, Carlos Alonso, le hacía, a Alberto Suárez Laso, ser el máximo favorito a la victoria.

Difruta de esta carrera porque no la hay igual en todo el año
Luces parpadeantes, música de ambiente, botes de humo, flashes, lluvia de papelitos... es el escenario de la salida de la carrera más especial del año.

17 minutos para la recompensa...
Pistoletazo al aire y ¡comienza la prueba! En los primeros 200 metros de Uría Laso e Itamar Sutil (mediofondista de León) toman la cabeza y curvan hacia Toreno los primeros, seguidos del joven del Piloña Víctor Fernández Díez. Afronto la subida con calma, pero sin ceder muchos metros, y antes de coronar Toreno y lanzarnos hacia abajo por Cervantes, encuentro mi ritmo y me pego al atleta de la Universidad de Oviedo Víctor Álvarez Pérez. Durante el transcurso por Cervantes los grupos quedan definidos. Por delante se marchan Laso, Itamar y Víctor, Lionel Fernández se queda en medio y por detrás vamos el otro Víctor, Juan Carlos (Piloña) y yo. Los dos primeros kilómetros son cuesta abajo y se va muy rápido. Al inicio de la calle Covadonga absorbemos a Lionel, y seguimos al ritmo marcado por Víctor. A priori el atleta del Universidad debería esta un punto por encima nuestro, pero "mientras me sienta cómodo a su rueda voy a aguantar detrás" (pienso).



Al paso por la Plaza Carbayín vemos al público agolpado en las aceras e identifico voces de ánimo de mi padre y mi primo. Seguimos bajando hasta el postigo y ahí Juan Carlos cede y nos quedamos Víctor, Lionel y yo, siendo el primero el que marca el ritmo en todo momento. Rezo porque no haya hachazos en la subida por Gastañaga, el punto crítico de la carrera pues un exceso en esta rampa supone hipotecar tu rendimiento en el resto de la prueba, y más cuando los siguientes 700 metros por Campomanes siguen picando para arriba. Por suerte no hay acelerones y los tres nos mantenemos juntos. Estamos en el kilómetro 3 y empiezo a sufrir. Si consigo aguantar hasta el auditorio (es decir, toda la subida) tengo opciones de llegar al final con ellos, pero no voy fino y sufro lo indecible para llegar junto a ellos al punto más alto del recorrido. En la bajada por Calvo Sotelo cojo aire, pero nada más curvar hacia Santa Teresa y pasar por la Plaza de España Víctor aprieta y me tengo que exprimir para no quedarme atrás. ¡Y queda más de un kilómetro! ¡Qué agonía!



Sé que nos estamos jugando dos plazas de pódium (puestos 4º y 5º) y que uno de nosotros tres se va a quedar sin subir al camión. Enfilamos Santa Teresa, alias "la eterna", y digo eterna porque no veía el final de esta calle. Cedo 10 metros y a punto estoy de tirar la toalla, pero ¡qué cojones! En la San Silvestre de Oviedo no puedo tirar la toalla a falta de un kilómetro, así que echo el resto en la bajada por Santa Cruz y engancho de nuevo a Lionel y Víctor, antes de curvar en Fruela y afrontar los últimos 400 metros de carrera. Esa capacidad de sufrimiento que me falta en muchas carreras solo soy capaz de alcanzarla en Oviedo.



Agonizo, no pienso, solo corro, sensación similar a la del año pasado. La experiencia anterior me da confianza para saber que puedo sacar fuerzas de donde no tengo. En mitad de Fruela Lionel pega un cambio de los que te tumban y Víctor no puede reaccionar. Me pego a la estela de Lionel y volamos por la calle Los Pozos. Nos vamos a jugar el 4º puesto al sprint y presiento que Lionel es rápido, por lo que juego la baza de trazar bien la última curva de 90 grados y afrontar la recta de meta con más inercia que él. Me abro en el último codo, estoy viviendo la misma experiencia que en 2013, empiezo la recta de meta con fuerza y a falta de 50 metros adelanto a Lionel. El ácido láctico lo noto hasta en la punta de los dedos de la mano, me descoordino y el maldito arco de meta no llega ¡Los 50 metros más rápidos pero a la vez más largos de mi vida! Miro involuntariamente hacia atrás, porque no las tengo todas conmigo, y veo que Lionel no cede, así que sigo apretando y ¡SÍ, consigo entrar en meta cuarto!

Las manos a la cabeza porque esta vez, más que nunca, encontré mi límite y coqueteé con él más de la cuenta. Sin aire suficiente en el mundo para llenar mis pulmones me doblo y disfruto de lo conseguido ¡Otro año entre los 5 primeros de Oviedo! que, aunque sea un cuarto puesto, me sabe a victoria, por lo sufrido que fue y por el nivel de los rivales.

Suárez Laso se llevó el triunfo incontestablemente, metiéndome casi 50 segundos, por detrás, Itamar Sutil y Víctor Fernández Díez completaron el pódium en una carrera controlada en todo momento. Probablemente la lucha más abierta fue la mía con Víctor Álvarez Pérez y Lionel por el 4º, 5º y 6º puesto. Finalmente fue Víctor quien se quedó fuera del Top 5, lo cual me sabe un poco mal porque tiró él toda la carrera, aunque siempre me llevó con el gancho puesto.

Esto no lo cambio por nada

Antes de poder ver a mis padres, primos y amigos, que me habían estado animando durante toda la carrera, a los 5 primeros nos subieron al camión del pódium para la entrega de trofeos. Salir a ese pódium, delante de la catedral de tu ciudad, con las luces deslumbrando tu cara, tu familia y cientos de personas abarrotando la plaza... esa sensación, lo siento, pero no la cambio por ningún otro pódium logrado esta temporada.

Trofeo en mano y con una sonrisa que va a tardar 365 días en quitárseme, despido este 2014 que ha sido, sin duda, el mejor año de mi vida, en lo personal, en lo profesional y en lo deportivo. Sólo le pido a 2015 dos cosas, una, que haya salud para todos, y dos, que pueda seguir disfrutando de lo que más me gusta al lado de la gente que me quiere.





Yo creo que con esta crónica queda justificada toda la ilusión que he puesto en la que yo siento como  "carrera del año": la San Silvestre de Oviedo. No hace falta ganar para sentirse la persona más feliz del mundo.


¡¡¡FELIZ 2015 A TODOS!!!