lunes, 4 de enero de 2016

SAN SILVESTRE DE OVIEDO 2015: Simplemente...¡feliz!

Son las 3 de la mañana del 1 de Enero de 2016, y acabo de ganar la San Silvestre de Oviedo. Teóricamente iba a acostarme, pero no puedo hacerlo sin dejar escritas unas líneas de esta crónica.

Pancarta de linea de salida de la San Silvestre de Oviedo 2015
Lo que para muchos supone una buena forma de acabar el año, haciendo deporte y quemando calorías, para mí, cada 31 de Diciembre se convierte en uno de los días más especiales del calendario. Ya llevo varias crónicas de San Silvestres estas Navidades y, en todas, pese a los buenos resultados, tenía la cabeza puesta en la cita de mi ciudad, Oviedo. Bajar por Marqués de Santa Cruz, persiguiendo al coche que abre carrera, y ver al fondo, a lo lejos, a toda esa marabunta de gente que parece engullir al atleta al pasar, es una imagen imborrable que no sé si seré capaz de repetir, pero que seguro guardaré en el recuerdo para siempre.

Todos los dorsales con los que corrí la San Silvestre, de 2009 a 2015

La carrera de Nochebuena de Gijón, la San Silvestre Angulera y la San Silvestre de Mieres fueron el preámbulo de lo que sería la tarde que siempre soñé. Me desperté el día 31 con más nervios de lo normal. Desayuno tranquilamente y, mientras, leo la prensa y me entero de que me dan como favorito para ganar en Oviedo. A mí, que siempre me gustó ir de tapado, me cuesta asumir ese papel. Pero bueno, es lo que hay y tengo que asumirlo. Para rebajar los nervios y el ansia hasta la hora de la carrera (18:10), salgo a trotar un poco por el Parque de Invierno. Voy fijándome en los pequeños detalles que me rodean, trato de distraer mi mente de la vorágine que preveo vivir horas después. El rodajillo matinal me ayuda bastante a tranquilizarme y relajarme, a la vez que me permite ratificar las buenas sensaciones físicas de los días previos. La maquinaria está engrasada, solo falta ponerla a funcionar.

A las 17:20h quedo con Miguel en el semáforo de Muñoz Degraín. La costumbre de bajar con él hasta la zona de salida, en la calle Uría, llevamos repitiéndola año tras año, y no quiero perderla. Aún recuerdo aquel no tan lejano 2009 en el que bajábamos por primera vez para correr la San Silvestre. Ningún objetivo claro, ninguna presión, nada más que salir a ver qué pasaba. También recuerdo, ese mismo año, al acabar la carrera, mirar de reojo al pódium y comentarle a Miguel: "Algún año estaré yo ahí". Lo que no me imaginé fue que ya en 2013 lo conseguiría. Aquel tercer puesto supuso mi mayor logro deportivo hasta la fecha (al menos según mi valoración), pero aún quedaban dos escalones por delante. En 2013 la promesa me la hice a mí mismo: "Algún día voy a ganar la San Silvestre". Desde entonces entreno con ilusión y, cada vez que me sitúo en línea de salida el 31 de Diciembre, busco cumplir esa promesa. 

Las buenas costumbres no pueden faltar (con Miguel y Vanesa minutos antes de la salida)

Llegamos a la zona de calentamiento. Este año nos acompaña Vanesa, que, por primera vez, correrá la San Silvestre de Oviedo. Los tres nos empapamos del ambiente que se respira en los prolegómenos de la prueba. El Parque San Francisco se convierte en un desfile de corredores, trotando para activar la musculatura. Mientras calentamos empiezo centrarme y a ponerme algo nervioso. Las sensaciones son buenas y me intento convencer de ello para estar tranquilo y seguro de mí mismo.

Nervioso no, concentrado... Bueno, quizás algo nervioso sí que estaba

Diez minutos antes de la salida hago unos progresivos por delante del arco de EDP. Me encuentro ligero y confiado, y examino a los posibles rivales:  Nando Fernández Junquera (Piloña), Victor Álvarez (Toscaf), Fernando Canellada (Maratón Oviedo), Jorge Cosío (Atletismo Mieres) y Mohamed Bakkali (Universidad de Oviedo), se perfilan como los favoritos a la victoria. La ausencia de Alberto Suárez Laso y de Pablo Ibáñez, entre otros, deja una carrera muy abierta y en la que es difícil apostar a caballo ganador. Sin embargo, a unos minutos para empezar, saltan las alarmas. Se filtra la noticia de que Marcos Peón va a venir desde Gijón a correr la San Silvestre de Oviedo. Un invitado más a la fiesta, que si viene, lo hace con el cartel de favorito bien pegado al pecho.

Con la incertidumbre de si Marcos está o no formamos en la salida. Por primera vez nos colocan a los 20 primeros de la edición anterior delante de las 5000 personas que se van a lanzar a devorar los últimos 5500 metros del año. Circuito duro, "rompepiernas" y sin descansos.

Arranca la XXXII San Silvestre de Oviedo ¡En marcha!

La tensión se palpa en el ambiente. Me sitúo en el medio, cronómetros listos y se da el pistoletazo de salida. No tengo que hacer un gran sprint para no perder posición. Poca gente lucha este año por salir rápido y posar en la foto, así que consigo curvar hacia Toreno bien colocado. Subimos la cuesta en pelotón, muy despacio, lo cual hace que no se rompa el grupo, pero nada más coronar y antes de lanzarnos Cervantes abajo, Víctor toma la iniciativa y empieza a marcar el ritmo. Tampoco vamos a una velocidad endiablada, pero sí lo suficiente para seleccionar a unos 15 o 20 atletas en cabeza de carrera. Corro cómodo detrás de Víctor, siempre en posiciones delanteras para estar atento a un posible ataque. Fernando Canellada y Moha van a mi lado y Nando justo detrás. Pasamos por Independencia, cruzamos Uría, seguimos por Melquiades Álvarez, Covadonga y llegamos a la esquina de Arguelles. Me extraña que la carrera aún no se esté poniendo dura, sobre todo por parte de Nando, del Piloña, pero me da igual, voy cómodo y prefiero mantenerme a la expectativa.


Kilómetro 2, juntos pero no revueltos

Bajamos por Jovellanos y giramos a la derecha hacia la calle Paraíso. Es ahí donde, sin querer, me coloco primero. Estamos en el punto más bajo del recorrido, con más de 3 kilómetros por delante y gran parte de ellos en subida, por lo que  no es momento de tirar. Aflojo y dejo que Moha tome la iniciativa, pero en la calle Postigo Alto Nando lanza su ataque y se escapa. ¡Menudo hachazo! Me esperaba un ataque más constante y he de admitir que me sorprende el cambio tan brusco. Me pongo algo nervioso, pero evito calentarme y reacciono acelerando el ritmo progresivamente. El grupo de 15 en el que iba se rompe, y yo me lanzo Marqués de Gastañaga arriba en persecución del escapado, a quien pillo al inicio de Campomanes. 

Respondiendo al ataque de Nando (Calle Campomanes, kilómetro 3)

Giro la cabeza y veo que Moha va tercero pero algo descolgado. "Este es el momento", pienso. Me pongo a tirar antes de llegar a la Plaza San Miguel, con la intención de dar continuidad al ataque de Nando y aprovechar el factor psicológico que supone ver cómo te recortan la ventaja. No miro atrás, pero cuando llego a Pérez de Ayala y rodeo el auditorio, algo me dice que le he soltado. Esta es la oportunidad de mi vida y no la voy a dejar escapar.

Tirando más de ganas que de fuerzas ¡con todo hasta meta!

Me tiro por Calvo Sotelo cual pollo sin cabeza. Tengo que abrir hueco. Giro a la izquierda, cruzo la plaza de España, bajo por Santa Teresa y giro de nuevo a la derecha para afrontar, ya en solitario, la dura recta de Santa Susana, que pica para arriba, y donde el año pasado tuve una pequeña crisis. No sé cuanta distancia me separa de Nando, pero aprovecho los aplausos de la gente para hacerme una idea. Avanzo por Santa Susana, mente en blanco. Solo me separan 700 metros de meta y no se me puede escapar la victoria.

Es entonces cuando, al asomar en Marqués de Santa Cruz, veo al fondo, a lo lejos, a toda la marabunta de gente en la esquina con Fruela. Bajo Santa Cruz a tumba abierta, como si la carrera acabara ahí mismo, y llego donde está el público. Tan solo 400 metros para cumplir un sueño. Giro hacia Fruela, las aceras están abarrotadas, siento los aplausos con más intensidad que nunca. No me sigue nadie, puedo disfrutarlo. Recorro Fruela y Pozos con una tranquilidad que nunca antes había podido sentir. Última curva y veo el arco de meta. Allí están mis padres y mi primo, pero también siento la presencia de quienes ya no están. No me lo creo, recorro los adoquines que me llevan a cortar la cinta blanca y ¡GANO LA SAN SILVESTRE DE OVIEDO!





 El sueño que llevo persiguiendo años se hace realidad, no sé cómo reaccionar, las sensaciones son raras. Pasar de la máxima agonía a la máxima felicidad es algo a lo que mi cabeza no está acostumbrada, y se queda en blanco. Pero da igual, lo acabo de hacer, he ganado "mi" San Silvestre. Más por inercia que por consciencia me abrazo con Moha (Segundo) y Nando (tercero), felicito al resto de corredores que van llegando, giro la cabeza de un lado a otro, busco a los míos y pronto veo a mi madre. La quiero abrazar, pero antes de que pueda ir donde ella me "secuestran" los de la TPA, los fotógrafos y el speaker. Vivo todo ese momento en un éxtasis del que recuerdo cada segundo. Cuando me libero y me quedo solo, me abrazo al primer conocido que encuentro, que en este caso es Luis Cue, quien me había estado apoyando toda la carrera. Luego veo a mi primo y a Paula y después llegan Vanesa y Miguel, que ya sabían de mi victoria gracias al anuncio por megafonía. Me abrazo a Vanesa y le doy las gracias por todo. Luego voy donde mi madre y hago lo mismo. No sé a cuanta gente habré abrazado en los minutos posteriores a la llegada pero aún ahora sigo con ganas de seguir repartiendo abrazos.

¿Me lo creo o no me lo creo? Foto de La Nueva España

Junto a Moha Bakkali (2º) y Nando Fernández Junquera (3º)

Los momentos posteriores en el pódium superan las expectativas. Me nombran como ganador y salgo entre deslumbrantes focos a recoger el premio ante una plaza de la Catedral abarrotada de gente. Allí están todos, familia y amigos. Levanto la copa y les dedico este premio.  Y ahora, aunque mi cuerpo esté tumbado en la cama y sean las 4 de la mañana, mi mente todavía está en ese cajón del pódium donde  se puso la guinda a un año 2015 de ensueño.

Un sueño hecho realidad



¡FELIZ 2016!

Con mis padres

Con Vanesa

Con Alex

Con mi tío Luis

Tíos y primos

Con el más "míticu" de la San Silvestre Carbayona. Entrena algo para 2016 ¡gandul!

Con Luis Cue

domingo, 27 de diciembre de 2015

San Silvestre Angulera y San Silvestre de Mieres: ¡DOBLETE!

Las Navidades en Asturias siguen su curso y este año he decidido aprovechar un poquito más el buen estado de forma en que me encuentro y apuntarme a alguna San Silvestre extra.

Tras el buen sabor de boca que me dejó el tercer puesto de la carrera de Nochebuena de Gijón, la siguiente cita tendría lugar dos días después, en el pueblo pesquero de San Juan de la Arena. Me estrenaba en esta peculiar San Silvestre, apodada como "Angulera", que, en años precedentes, constaba en el palmarés de grandes atletas asturianos como David Fernández Ginzo (2014) o Borja Jerónimo García (2013). El nivel siempre había sido bastante alto, pues los 100 euros y el lote de angulas que la organización concede a los ganadores absolutos eran un buen reclamo para atraer atletas de prestigio.



Con la duda de quién vendría a por las angulas me planté en San Juan. Era una tarde soleada, típica de este maravilloso verano que estamos viviendo en Navidades. Temperatura perfecta para correr (12 graditos) y nada de viento. El ambiente de San Silvestre se respiraba nada más llegar. Es una pasada ir a los pueblos y ver a todo el mundo volcado con la prueba. Primero fueron los niños quieres corretearon por las calles de la villa, y a las 17:00 horas, con una puntualidad asombrosa, nos situamos en línea de salida los más de 500 atletas que íbamos a luchar por el suculento premio. Miré a ambos lados y no conocí a nadie de los que estaban en primera fila, por lo que se perfilaba una carrera divertida, de 4700 metros y llena de incógnitas.

Tras las animaciones previas del speaker se da la salida por las abarrotadas calles de San Juan de la Arena y pronto me doy cuenta de quién es quién. Los primeros metros son de tanteo y espero a ver qué atletas dan la cara y a qué ritmo. Daniel Martínez (Atlética Avilesina), chaval joven y de buena planta, es el primero en mostrar sus cartas, pero tras 800 metros a 3:10'/km veo que somos muchos en el grupo y decido emprender una aventura en solitario. 



Por primera vez asumo un rol al que no estoy acostumbrado. Ataco desde lejos, aún con 4 kilómetros por delante y toda la carrera por decidir, pero me encuentro tan bien que no me lo pienso y "clavo" un 2:55'/km en el segundo kilómetro. Llego al punto de giro y es ahí cuando soy consciente de que la carrera ya está rota. Le saco al segundo más de 100 metros y aún me veo con fuerzas para mantener el ritmo. Cuido la técnica, me centro en la zancada y empiezo a pensar en dosificar fuerzas para el día siguiente, en Mieres, no acusar el esfuerzo. Aún así, sigo rodando a poco más de 3'/km. 




Entro en las calles principales del pueblo y disfruto de la gente, el ambiente y la victoria. Carrera ganada de una forma a la que no estoy acostumbrado: yéndome solo y a ritmo, sin agobios y sin perseguir a nadie más que al coche que abre carrera. Me alegra enormemente este triunfo, ya no solo por los premios, sino por suceder en el historial de ganadores de la San Silvestre Angulera a atletas de la talla de Ginzo o Borja.



Y sin tiempo para respirar, al día siguiente por la mañana pongo rumbo a Mieres para citarme de nuevo con un dorsal. Es la cuarta vez que corro la San Silvestre mierense, que se ha convertido en un fijo de mi calendario navideño. Las ediciones anteriores se saldaron con un 5º puesto en 2012, 5º puesto en 2013 y 2º puesto en 2014. ¿seguirá la progresión?

El nivel este año es bastante alto. Aunque el último ganador, Juan Luis esté ausente, a la cita acuden atletas de la talla de Jorge Cosío y Juan Carlos, con quienes ya había corrido años atrás y me habían ganado en varias ocasiones. Mientras calentaba con Luis Cue fui consciente de las buenas sensaciones en las piernas. Pese al esfuerzo del día anterior en San Juan, estaban aparentemente descansadas y me pedían marcha.



A las 12:00h formamos en línea de salida más de 300 atletas para cubrir un recorrido de 4500 metros, dando dos vueltas iguales que empiezan y acaban frente al ayuntamiento. Se da la salida y vaticino que no va a ser una carrera tan fácil como la del día anterior. Me espero a Juan Carlos y a Cosío imponiendo un ritmo más fuerte que el que llevamos al principio en San Juan, pero mis previsiones no se cumplen y a los 500 metros vuelvo a sentirme como un caballo atado y enjaulado. Sin pensármelo, de forma alocada me pongo a tirar y, para mi sorpresa, me quedo solo.



 A los 800 metros de recorrido ya iba en cabeza en con dos galgos por detrás que seguro que no me iban a dar tregua. Tiré para adelante sin girar la cabeza en ningún momento. Metro a metro me fui distanciándome de mis perseguidores, de nuevo rodando a 3'/km y con cierta soltura. Primer paso por meta y a falta de una vuelta la victoria la siento mía. 



Inconscientemente el cuerpo me pide relax, me suplica que no le machaque si no hace falta, y por eso en el kilómetro 3 se me va un poquito el ritmo, pero lo recupero al final y entre corredores doblados cruzo la meta en primera posición.



A la cuarta fue la vencida. Victoria en Mieres, por delante de Juan Carlos y Cosío y doblete de San Silvestres el fin de semana.



Como digo, no estoy acostumbrado a asumir el papel de favorito en carreras de atletismo y ser yo el que tenga que dar la cara desde el principio, pero estas dos San Silvestres me han enseñado mucho: otra forma de correr, otra forma de sufrir y otra forma de disfrutar. Los halagos debilitan por lo que no quiero hacerme ilusiones de ningún tipo y prefiero seguir siendo crítico con los pequeños detalles que sé que aún se me escapan. Así que, a tres de días de la San Silvestre de Oviedo nada de hacerse ilusiones, solo pensar en corregir matices (que los hay) y en disfrutar de mi ciudad en la que va a ser, sin duda, una de las carreras más especiales del año.


Nos vemos el 31...

jueves, 24 de diciembre de 2015

CARRERA DE NOCHEBUENA DE GIJÓN 2015: A la sexta fue la vencida

Empiezan las vacaciones Navideñas, época del año en la que las estadísticas dicen que los españoles vamos a engordar, de media unos 3 kg. Son días de excesos y atracones, pero tenemos alternativas para intentar descompensar esa media de peso ganado. El carrusel de carreras populares que  estos días nos ofrecen casi todos los pueblos de España pueden ser un aliciente para todos los que buscan no sentirse mal tras las copiosas comidas.

Para no faltar a la tradición, por sexto año me inscribí a la Carrera de Nochebuena de Gijón. Cinco kilómetros llanos por los alrededores del complejo deportivo de Las Mestas y final en el velódromo de dicho complejo. En cada una de mis cinco anteriores participaciones siempre había ido mejorando puestos. Así, de memoria, y que yo recuerde, en 2013 fui 11º, en 2014 fui 8º y en 2015 volvía con ganas de quitarme la espinita que siempre se me atragantó en esta carrera. Nunca fue una prueba que se me diese bien y, aunque la progresión era evidente, nunca rendí al 100%. ¿Estaría al nivel este año?



Tras la carrera de Navidad de Piélagos en la que sentí una mejoría bastante notable respecto al año pasado, conseguí enlazar  cuatro entrenos de calidad a pie en apenas semana y media, que me dejaron más que satisfecho. El primero de ellos consistió en un 10 cambios de 1 minuto fuerte (2:50-3:00) y 4 suave (4:00), el segundo fueron tres bloques de 10 minutos fuertes por hierba (3:20, 3:15, 3:15) y con giros, recuperando 5 minutos a 4:10, el tercero fue un rodaje de 24 kilómetros por el monte con Tico a ritmo sub 3:50, con bastantes cuestas, y el cuarto fue un rodaje con 3 cambios de 1000 metros a 3'/km (recuperando 1000 metros a 4:30) y 3x400 a 1:06 de media. No hay trampa ni cartón en el asunto, los entrenamientos están saliendo y en las carreras rindo acorde a los mismos, por lo que nadie se sorprenda ;)



Tomamos la salida en Gijón más de 1600 atletas, con nombres conocidos en el panorama regional como Borja Jerónimo, Francisco López de Dios, Adrian Silva, Hugo García, Youssef Benkert, Raul Álvarez, Emilio Prada, Manuel Pando... De nuevo carrera muy abierta, con permiso de Borja que, a priori, era el máximo favorito.

Dieron la salida y este año sí, me coloqué en primera fila. Pero pronto me vi desbordado por la marea humana que se tiró a devorar el asfalto a un ritmo por debajo de los 3'/km. No me importa verme cerrado al principio, porque 5 km dan para mucho y al comienzo todos van rápido, por lo que no me va a suponer un incordio. A los 500 metros de salir las posiciones se van fijando y las estrategias de carrera se empiezan a dejar ver.

En cabeza salió Borja (Playas de Castellón), y pegado a él como una lapa Hugo (Universidad de Oviedo). Un ritmo endiablado que nadie se atrevió a seguir. Por detrás de los dos líderes se colocaron los compañeros de equipo Youssef y Raul (Gijón Atletismo) y tras ellos, pero cediendo unos metros, Francisco López de Dios (Cerezal), un chaval vestido de Papá Noel (esto no sé si debería ponerlo o es demasiado humillante que un tío ataviado con barba blanca postiza y prendas de abrigo se haga el primer kilómetro a 3:03'/km) y yo.




Al ver que el pódium se escapaba pasé a Francisco y me quedé solo. Era el kilómetro 1, con 4 por delante para bregar en solitario, la lucha no solo iba a ser física, sino que también mental. Asentado en quinta posición presencié en "butaca de primera fila" lo que acontecía en el escenario del pódium. Los dos hombres del Gijón Atletismo (3º y 4º) estaban dando caza a Hugo y Borja. Yo mantenía la distancia con el 3º y 4º y también iba recortando tiempo a los líderes. En el kilómetro 2 se formó un cuarteto en cabeza. Mazazo psicológico para Borja y Hugo, a quienes habían comido la tostada y ahora tendrían que superar ese bajón a rueda de Youssef y Raúl. Pero fue entonces cuando Borja decidió retirarse y yo pasé de quinto a cuarto, sin comérmelo ni bebérmelo.

La historia que estoy contando es sólo de lo que pasaba por delante, porque en ningún momento giré la cabeza para ver a los 1596 atletas que me seguían, pero estoy seguro que hay otras 1599 historias emocionantes que contar ¡señores, escriban crónicas que compartir estas vivencias "presta por la vida"!



Y "a río revuelto, ganancia de pescadores". En el kilómetro 3 pillé a Hugo que se estaba desfondando. Por un momento pensé en descansar un poco a su rueda, pero se me quitó rápido el pensamiento y éste se transformó en un "¡hay que ir a por los dos primeros!" Hugo consiguió aguantar unos metros detrás de mí.  No fue hasta que hube pegado dos pequeños tirones cuando por fin me deshice de la compañía y me quedé solo. Por delante 1,5 km y 100 metros que recuperar con Youssef y Raul, pero no iba a ser tarea fácil. Yo estaba rodando hasta el km 4 a ritmo de 3:02 el km, así que a esa velocidad se antoja difícil tener cambio. 



Sufro bastante el último kilómetro y cuando entramos en el velódromo de las Mestas y veo imposible alcanzar a los dos primeros, me dedico a disfrutar de la vuelta al estadio y del tercer puesto muy luchado y que me hace "tragar" de una vez la espinita que tenía clavada con esta carrera.




Tercero absoluto sobre los 5100 metros de recorrido, a un ritmo medio de 3:01'/km y con unas sensaciones buenísimas, muy constante todos los kilómetros (el mejor a 3:00'/km, que fue el cuarto, y el peor a 3:03'/km, que fue el primero) y pensando ya en las próximas citas navideñas, que este año van a ser más que de costumbre.



Muchas gracias a Deporte Astur y Adrián Fernández por las fotos

Próxima parada: ¡SAN SILVESTRE ANGULERA!


FELIZ NAVIDAD A TODOS

martes, 15 de diciembre de 2015

Carrera de Navidad de Piélagos: madurando...

Estamos metidos de lleno en una fase de la temporada que, aunque teóricamente sea para hacer base, está cargada de carreras que me encantan y me motivan. No voy a esconder que este año me gustaría llegar lo mejor posible a la San Silvestre de mi ciudad (como todos los años, no descubro nada nuevo a nadie) pero el camino hacia el día 31 hay que ir desbrozándolo de la forma más amena posible.

Con las buenas sensaciones que me dejó el Cross Corto de Laredo, empecé una nueva semana de entrenamientos que tuvieron su día culmen el Martes. Los 4x1000 sub 3’/km y con poca recuperación, hechos en la Albericia y con la ayuda de mi compañero de fatigas Adrián y de Pablo, invitaban a ser optimistas de cara a la siguiente cita. Desde el Martes seguí metiendo carga pero en natación y bici básicamente. Un único entreno “alegre” a pie fue el jueves, y sirvió para darme cuenta de que el cuerpo pedía tregua. Así que el viernes lo dediqué a otros menesteres distintos al entrenamiento. El descanso es algo que hasta este año había “maltratado” un poco. Sabía lo importante que era parar cuando el cuerpo va justito, pero me daba rabia hacerlo y, a veces, llegaba cascado a las carreras. Como digo, esta temporada el descanso está convirtiéndose en el mejor entreno de todos, y en la carrera de Navidad de Renedo de Piélagos se notó.



Llegamos a la típica cita Navideña que todos los años se celebra en la capital de municipio del que procede etimológicamente mi nombre (Pelayo viene de “Pelagium”, que significa hombre de mar, al igual que “Piélagos”). En mi 5ª participación llegué a Renedo con doble ración de motivación. Por un lado, estrenaba zapatillas, las Takumi Boost de Adidas, prestadas por mi buen amigo Álvaro y a quien agradezco el haberme hecho descubrir esta maravilla para los pies. La segunda fuente de motivación fue tener a mis padres y a toda la familia de Vanesa animándome.

Y sin muchos preámbulos dio la hora de la salida. A penas 40 atletas Sénior federados estábamos en la parrilla. Como siempre, carrera de mucho nivel y poca participación, que atrae a atletas con buenos registros en busca del cotizado reparto de premios para los 10 primeros clasificados. Es decir, un cuarto de los participantes cobrarían premio en metálico, lo cual es un porcentaje estratosférico en comparación con otras pruebas. Aun así, la dificultad de hacerse con uno de los 10 puestos de oro era más que evidente: Borja Jerónimo, Pepín, Fikire, Bekele, Roberto Ruíz, Yassine, Hachoumi, Samuel Abascal, Ivan Saínz, Miguel Martín Maldonado, Guillermo García García, Miguel Caminero… y no sigo porque ya me he pasado de los 10… ¿Misión imposible colarse en ese selecto grupo? Veremos…



Por delante 7,4 kilómetros llanos, teniendo que completar 7 vueltas a un circuito por la calle principal de Renedo, abarrotada de gente el Domingo por la noche y con una temperatura ideal para correr. Me pilló bostezando la salida, así que tuve que cortar mi gesto y ponerme a zapatear. Los primero metros marcaron el devenir de la prueba. Bekele y Fikire, “a su bola”, tiraron hacia delante. Por detrás, se formó un grupo enorme donde iban todos los favoritos citados anteriormente, además de un par de invitados que no contaban con ellos en la fiesta: Adrián y yo. Pasamos la primera vuelta a 3:02 de media, ritmo alto pero asumible. Me sentía cómodo (relativamente) a cola de grupo y rezaba porque no empezaran las hostilidades. Pasaron una, dos, tres… y el señor Pelayo seguía agazapado en el grupo, con algo más de atrevimiento que al principio y rodando en mitad del pelotón. Girar la cabeza y ver jadear a Pepín, Tico, Samu o Borja Jerónimo, entre otros, me hizo ver que realmente estoy en un estado de forma que ni me imaginaba. Cuantas más vueltas aguantara ahí mejor; pero las hostilidades, como digo, no tardarían en llegar.



Antes de que se abriera la veda de los hachazos hice cuentas y sumé 12 integrantes en el grupo ¡Sobran cuatro! Oí gritar desde algún lugar del público, e inconscientemente me vino a la cabeza el pensamiento de que yo no era uno de los que sobraba.

En la cuarta vuelta alguien, no sé muy bien quien, nos puso en fila de a uno y el pelotón se rompió. Empecé a ceder unos metros pero mantuve la cabeza fría e intenté no venirme abajo. Los primeros en caer fueron Pepín y Yassine. Miré de reojo y vi que no era el último, pues, a parte de ellos dos, otros atletas de fuera cedían unos metros. Conseguí estabilizarme junto a Borja Jerónimo (¡quién me lo iba a decir a mí!) pero cuando me las prometía felices al rodar con mi compatriota asturiano, este cogió la tangente y se retiró. Estábamos al inicio de la quinta vuelta y me había quedado solo, completamente solo ¡qué agonía! Nadie por delante y unos cuantos por detrás, aunque no quise girar la cabeza en ningún momento para no agobiarme. Iba noveno y pensaba “tú a lo tuyo Pelayín, hasta donde llegues” El ritmo que mantuve en esa vuelta aún era rápido, por debajo de 3:10.



Y cuando me las prometía felices porque el noveno puesto era mío, un enganchón con un hierro que delimitaba el giro de 180 grados para volver hacia meta me hizo hacer un trompo, destrozándome el pantalón y parándome en seco 5 segundillos ¡Mierda! Se me rompe el pantalón y el ritmo, lance, que aprovecha el, hasta entonces, décimo para quitarme las pegatinas y no darme opción a recuperar la posición que creo que me merecía.



Décimo puesto, y contentísimo por muchas cosas. Primero, por haber sido atrevido y haberme lanzado de cabeza a la piscina cogiendo la rueda de gente de un nivel muy superior al mío. Segundo, pese a llevarme un punto por encima de mis posibilidades, por haber mantenido el tipo cuando de verdad me quedé solo. Y tercero y último, por haber conseguido, por fin, un puesto de honor tras el 11º del año pasado y frente al elenco de atletas que se habían dado cita. Es una pena que muchos se hayan retirado cuando ya no se veían con opciones de optar al Top 10, porque hubiera sido bonito conservar una clasificación con estos atletas por detrás de mí. Aun así me quedo con el recuerdo de haber competido codo a codo con ellos, lo demás es un papel que espero, en un futuro no muy lejano, refleje una historia análoga a la que no pudo plasmar en Renedo.



Y con una nueva experiencia en mis piernas continúo desbrozando el camino que, espero, me lleve a buen puerto el día 31.


… y que dure…

lunes, 7 de diciembre de 2015

Cto Regional de Cross Corto 2015 (Laredo): Afilando el hacha

Van saliendo las cosas, pero quiero tener los pies en el suelo. Hoy, en el Cto Regional de Cross Corto de Laredo, sentí por primera vez la sensación de ser competitivo en atletismo, frente a atletas especialistas en distancias cortas y con quienes tuve el placer de batirme el cobre. Pero empecemos por el principio...

La semana después de Cueto fue intensa en cuanto a entrenamientos. La preparación que me está llevando Juan Carlos Llamas me ha hecho casi doblar las horas de entreno respecto a lo que estaba acostumbrado, y eso se nota. Voy cogiendo fondo pero la semana se hace larga y dura.
Después de un mes bajo la tutela de Juan Carlos, el Martes tocó pasar consulta y ver si los cambios en la dieta y entrenos habían dado sus frutos... ¡Y vaya si los dieron! En un mes he perdido 4 kg de grasa y ganado 1 kg de músculo... cosa seria. Y esto se nota en la carrera a pie, donde tengo más fuerza que nunca y tiro por menos lastre que antaño.

Con los buenos datos sobre la mesa y una dosis extra de motivación, mi compañero Adrián y yo completamos una buena semana, compartiendo el Martes unas series de 2000 que nos dejaron más que satisfechos y a punto para rendir en el Cross Corto de Laredo.

Llegó el fin de semana, llegó la cita y el día amaneció soleado y caluroso. Viaje tranquilo a Laredo con mis padres y puesta a punto con un buen calentamiento para disputar la carrera más rápida sobre hierba de las que se disputan en la región. El nivel en Laredo siempre es altísimo, pues los 4100 metros de recorrido, completamente llanos, animan a los mejores mediofondistas de la región a calzarse los clavos, lo cual, para lentos como yo es un extra de motivación.



Concienciado de que me iban a sacar de punto nada más salir, afronté los primeros metros con cabeza y, tras el pistoletazo, me vi superado por decenas de atletas que salen como aviones para coger posición. Al contrario que en Cueto, donde en el primer kilómetro me puse un poco nervioso al verme tan atrás y pegué un arreón que luego pagué caro, en Laredo tuve sangre fría y dejé que fuera el paso de los kilómetros el que me pusiera en mi sitio. Nunca cogí grupo, siempre progresando y con sensaciones increíbles, hasta que en el kilómetro dos me topé con el grupito de mi nivel.




David Álvarez (Saporo) rodaba justo delante de mí y conseguí darle caza en la segunda de las cuatro vueltas. El siguiente era Sergio Santiago (Polanco), a quien también superé para seguir progresando. Un viejo conocido en batalla, Sergio Correa (Cárcoba), era el siguiente. Me costó alcanzarle pero lo hice en la tercera vuelta y conseguí, además, contactar con el grupo donde iban Mazouzi, Adrián Cano (Cayón) e Ilian (Villa de Cabezón), tres mediofondistas a los que, a priori, no esperaba ganar. Pero hoy tenía el día y al empezar la cuarta y última vuelta supero a estos dos últimos y me voy a la estela de Mazouzi... Correr a pies de un tío de 3:30 en 1500 no se logra todos los días, así que disfruté de esos metros a su estela como nunca. Me sentía inmenso, sufriendo como un perro, pero inmenso, aunque la calidad del atleta marroquí le hizo despegarse de mí en los últimos 300 metros y dejarme solo para entrar en meta, "tranquilo", en un 15º puesto individual y 7º por equipos, que me saben a gloria. Ritmo medio de 3:06 y "pa casa".




No puedo estar más contento con el rendimiento. Además de las buenas sensaciones corriendo, con cambio al final, aunque no lo hice para preservar una herida en el pie que me está dando lata, conseguí bajar más de 20 segundos mi tiempo del año pasado en este mismo circuito y acercarme a los primeros. Otra mejora de 20 segundos me haría saltar al top 5, una utopía a día de hoy, pero que tengo la sensación poder lograr a medio plazo. De momento, paso a paso y con los pies en la tierra.




Próxima parada de este tren: Carrera de Navidad de Renedo de Piélagos.


¡A darle caña!

Fotos de Andrea Fernández, Chuchi y mi padre. Gracias a los tres.

domingo, 29 de noviembre de 2015

Cross de Cueto 2015: Primera "onza" de barro de una gran tableta

Prometo ser breve, claro y conciso, aunque al final terminaré enrollándome más de la cuenta.

 Hoy volvieron a sonar las trompetas de guerra. El olor a barro que impregna el cross de Cueto habitualmente, se quedó en un tímido aroma. Pues si bien esperábamos salir de la "Meca del Cross de Cantabria"  teñidos de negro, al final acabamos corriendo por la campa del faro sin apenas ensuciarnos las uñas de las manos.



Empezó la temporada y, con ella, mi segundo año de crosses, desde que en 2010 lo dejara temporalmente para sumergirme en el apasionante mundo del triatlón, con el que ahora compagino este tipo de carreras atléticas. En línea de salida muchos de los de siempre y pocos de los de nunca, es decir, que los años pasan y la gente sigue enganchada a este deporte. También ausencias importantes, pero prefiero quedarme con los que están, y no hace falta decir nada si se habla del señor Crespo y el señor Lanza. Otro nivel y otra carrera. En la pugna por liderar el segundo pelotón lucharíamos, entre otros, Luis Javier Casas, Zorrilla, David Álvarez y el que va a ser la revelación de la temporada, mi compañero de fatigas Adri.

Foto: Sergio Paz


Se dio la salida y la serpiente multicolor se puso en marcha por la campa del faro de Mataleñas. En el primer kilómetro, un tal Bekele, atleta Keniata, marcaba el compás del grupo y se destacaba en cabeza. Por detrás, Crespo aguardaba el paso de los kilómetros para lanzar su ataque, acompañado al principio por David, Casas, Lanza y Yassine. Preferí salir tranquilo, sabedor de lo largo y duro que se te puede hacer este cross si te pasas al principio.

Foto: Oscar Delgado


Las sensaciones eran buenas, y al paso de la primera vuelta me caliento y busco contactar con ese grupito delantero que nunca quiso mi presencia. Me fue imposible y lo pagué. Al inicio de la segunda vuelta, tras superar a Zorrilla y a Pablo Martínez Serna, me quedé en tierra de nadie, incapaz de dar caza a mis predecesores y empezando a pagar los excesos de la primera vuelta. Me sentía rápido en las bajadas pero sin fuelle en las duras subidas... y poco a poco fueron pasando los kilómetros.

Foto: Oscar Delgado


 Antes de empezar la tercera vuelta, Zorrilla me devuelve la jugada y no puedo seguirle. Voy octavo, no está mal, pero hay que seguir sufriendo. Consigo superar a un atleta descolgado del grupo de cabeza, pero Zorrilla no cae, y la distancia se mantiene. Empezamos la última vuelta, lo intento en las bajadas, alargo zancada y lo intento, pero los llanos y las subidas me ponen en mi sitio y me es imposible mejorar el séptimo puesto en el que voy y en el que entro en meta. Para mi sorpresa, Adri venía por detrás recortándome y entra octavo. Menudo carrerón del cachorro, al que va a haber que tener muy en cuenta en próximas citas.

Foto:Sergio Paz

En definitiva, séptimo puesto con la sensación de poder hacerlo mucho mejor, de tener mucho más motor del que demostré y con ganas de seguir progresando, pasito a pasito, en lo que preveo que sea un gran año atlético.

 Y antes de acabar, no quiero olvidarme de dar las gracias a todo ese público que me animó hoy en Mataleñas, en especial a los "peques" del Bender, liderados por Claudia, que se dejaban la garganta en cada vuelta. Muchas gracias chicos. La próxima vez prometo más y mejor.

Empiezo y acabo la crónica con dos promesas; la primera la he cumplido, espero  hacer lo mismo con la segunda.


¡Nos vemos en Laredo en 7 días! ;)

sábado, 7 de noviembre de 2015

TEMPORADA 2016: NOVEDADES Y OBJETIVOS

El periplo vacacional que solemos cogernos los triatletas allá por los meses de Otoño ha llegado a su fin. Ha sido un mes de relajación y esparcimiento, de olvidarme de cualquier rutina de entrenamiento y, sobre todo, de cargar pilas para el año que viene. Para mantenernos motivados, los deportistas solemos buscar cosas nuevas; experiencias y objetivos que rompan con la rutina y nos haga dar el máximo de nosotros mismos. Por eso, tras este periodo de reflexión empiezo a preparar 2016 con alguna novedad en el frente.



El primer gran cambio ha sido ponerme en manos de un gran experto en nutrición deportiva, planificación y entrenamientos, como es Juan Carlos Llamas (Basic Fitness Santander: http://www.basicfitness.es/). Tras cinco temporadas disfrutando de forma autodidacta del triatlón, creo que ya llegó la hora de hacer, al menos, un año en serio, un año en el que quiero aprender cuáles son las pautas óptimas para rendir en el deporte. Me lo tomo como un año de aprendizaje y, espero, de confirmación. No sé el nivel que se puede alcanzar cambiando por completo los hábitos de vida y empezando una rutina de comer sano y entrenar con cabeza, pero no hay mejor forma de saberlo que experimentando con uno mismo, así que 2016 se presenta "excitante", incierto e ilusionante en ese sentido.


La segunda novedad viene del lado de los colaboradores. Esta temporada contaré con el apoyo de la marca Keepgoing para todo lo relacionado con suplementación, bebidas isotónicas, barritas y demás. Lo que me ha llamado la atención de ellos ha sido, por un lado, la buena crítica que tienen sus productos en el sector de expertos en nutrición, y por otro, la grandísima variedad de cosas que ofrecen. Gracias a Keepgoing cubriré los requerimientos nutricionales que me propone en el plan mi preparador para esta temporada. Muchas gracias por apoyarme y haber mostrado interés tan rápidamente.

http://www.keepgoing.es/

En cuanto a club, no tengo nada que decir porque todo sigue igual. Cuando uno está a gusto ¿para qué cambiar? Hace un año me uní al equipo Bender Triatlón y cada día que pasa me siento más feliz en este grupo y más seguro de haber hecho lo correcto. Es mi sitio, es donde quiero estar y donde más querido me siento. No compartimos solo triatlón, somos una familia y de ahí van a tener que rascar con espátula para sacarme. Este año espero seguir llevando el rojo Bender por muchos pódiums y carreras.



A día de hoy, llevo una semana de entrenamiento y preparación de la mano de Basic Fitness y, me atrevo a decir, que las perspectivas son esperanzadoras. A nivel deportivo tengo dos objetivos a largo plazo que me motivan bastante:

1. El mundial de duatlón en Avilés (Junio 2016), que, al ser en mi tierra me hace el doble de ilusión estar ahí e intentar repetir medalla como en Pontevedra 2014.
2. El Cto de España de media distancia en Valencia (Junio 2016). Sí señores, tras cinco años en este deporte, haciendo base y mejorando poco a poco, voy a probarme en la media distancia. Será la primera vez y espero llegar preparado a la cita. Un paso que puede marcar el devenir del enfoque que le dé al triatlón a partir de ahora.

Y al margen de estos objetivos principales seguiré compitiendo en atletismo con el equipo Selaya Reparte y en todas las pruebas que pueda de Triatlón y Duatlón, tanto en Cantabria como en las comunidades vecinas.


Nada más por ahora, faltan tres semanas para vestirse de corto y saltar al barro, así que hasta entonces, ¡A machacar!