martes, 10 de junio de 2014

TRIATLÓN DE SUANCES 2014. Una carrera de LOCOS

Nada más cruzar la meta en el Mundial de Pontevedra una parte de mi cerebro empezó a cambiar el chip del duatlón por el del triatlón. A penas una semana después de haber vivido tantas emociones tocaba ponerse, un año más, el neopreno y estrenar temporada de triatlón.

La semana previa probé, por primera vez este año, en agua del Cantábrico, yendo a nadar a la Arnía con Pablo, que además de ser un sitio precioso, me queda muy cerca de donde trabajo. Las primeras sensaciones con el mar no fueron malas. Para los zotes como yo que en la piscina somos más burros que un "arao" porque se nos hunden las piernas, ponernos un neopreno es como enchufar un turbo. ¡Menuda diferencia!

Y con esas nos plantamos en Suances, el triatlón más duro del Circuito Cántabro, según mi opinión, con una distancia olímpica de rebajas (como diría Pablito jeje) de 1,2km de natación en la playa de los Locos, 30 kms de bici bastante duros y con subida a Ubiarco por los dos lados y 8 kms a pie sin un metro llano.

El día no podría haber amanecido mejor. Un sol radiante y bastante calor dieron la bienvenida a los triatletas que a las 9 de la mañana hacían cola para recoger dorsal, gorro y chip. Las charlas previas a la carrera eran casi monotema y versaban sobre la falta de entrenamiento en el agua de unos y de otros (yo también lloré un poco). Con tiempo suficiente metí la bici en boxes y preparé toda la logística. ¡Cómo se complica la organización del material en los triatlones! Pienso constantemente si lo tengo todo en su sitio, si no falta nada, porque son muchas cosas las que controlar.



A eso de las 10:30 bajamos a la playa de los Locos y al meterme al agua a calentar me doy cuenta de las duras condiciones del mar: un mar de fondo con olas no muy grandes pero muy energéticas que hacen difícil superar la zona de rompientes. La natación es a dos vueltas, con lo que tendremos que pegarnos con las olas en dos ocasiones. Vamos cogiendo posición, con la tensión que supone no saber cuándo van a dar la salida aquí en Cantabria, pero es algo que le da vidilla y me gusta. Nos miramos unos a otros, en cuanto salte el primero vamos todos detrás, y así fue. 



No sé qué triatleta abrió la veda, pero todos reaccionamos al instante, lanzándonos a por las olas. Intento avanzar haciendo el delfín (más bien parezco un boquerón inútil), pero las olas me rompen en la cara y me es imposible avanzar. No me atrevo a meterme por debajo y las salto en plan placaje. ¡Qué locura! Miro a mi alrededor y estamos todos igual, desperdigados a lo largo de la playa y a merced del oleaje. Cuando por fin consigo superar la zona de rompientes empiezo a nadar enfilando la primera boya. Antes de llegar alcanzo a Pablo Gutierrez, a quien me pego por su derecha y le toco un poco las narices. Voy con él toda la primera vuelta hasta llegar a la zona de rompientes de nuevo, donde una gran ola lanza a Miguel Ruiz sobre mí, llevándose este la peor parte con un corte en la barbilla y unos puntos de sutura. El golpe en la cabeza me deja un poco tonto y dejo de nadar. 


Voy caminando tranquilamente hasta la orilla mientras recupero un poco el sentido. Giro en la bandera de Caja Cantabria y de nuevo a por las olas ¡Qué tortura! De la que me meto de nuevo en el agua veo a Fernando Barroso que viene  en sentido contrario retirándose de la carrera. Esta vez me cuesta menos entrar, pero el tiempo perdido tras el golpe hace que Pablo se me haya ido unos 30 metros, que le voy recuperando poco a poco mientras nado a la par con Fernando Román. Llego a la orilla y corro por la arena para pasar a Pablito antes del punto de control del chip (que zorro soy jejeje) mientras enfilo las escaleras voy oyendo por detrás a Pablo gritarme de todo. Este hoy caga cuadrado de la alegría, pienso.



Mientras subo las escaleras medio corriendo y medio andando me pregunto en que posición iré. La natación tan especial de ese día no permitía ubicarse en el pelotón. Sin embargo, al llegar a boxes veo que están casi todas las bicis (buena señal). Conmigo llega el asturiano Zapico y poco detrás Fernando Román, lo que quiere decir que aunque el acto de nadar haya sido ridículo, la posición no era tan mala. 



Me cambio y arranco la bici con 4 minutos de desventaja respecto a Sergio Correa (lider) y poco más de uno respecto al grupo de Felipe y Gorka Bizkarra, los otros favoritos. Nada más coger la bici gano puestos adelantando, entre otros a Iñigo Calderón y a otro triatleta que no consigo distinguir.



 En la rampa anterior a Ubiarco me pasa Zapico como una bala, algo previsible viendo el nivel postrado por este en los últimos triatlones. Sin embargo, al superarme no me saca mucha ventaja y le mantengo a tiro hasta que al empezar a subir Ubiarco se le sale la cadena y tiene que parar. Yo sigo para arriba, sufriendo en este puertecito con rampas de más del 10% que se agarran como ventosas. Poco a poco voy pillando a Emilio Alonso, a quien alcanzo justo antes de coronar. 



Las sensaciones sobre la bici están siendo buenas, no tanto como en Pontevedra pero con cabeza y sin pasarme voy recuperando posiciones. Miro un segundo para atrás y veo que Fernando Román viene cerca. Doy pedales en la bajada y antes de llegar al giro me empiezo a cruzar con los primeros. Cuento... Correa, Felipe, Gorka, Min, Cazorla ¡y yo voy sexto! Empiezo la subida y adelanto a Cazorla, poniéndome quinto provisional. Puesto que me dura menos que un caramelo en la puerta de un colegio, justo hasta que la Loroñomotora me quita las pegatinas y me deja clavado. ¡Cómo andan esos bigotes! Voy a ritmo en toda la subida y poco antes de coronar, en la parte más dura, Fernando Román me adelante. ¡Cachis! Román es de los peores rivales con los que puedes luchar cara a cara, va muy bien en bici y corriendo sabe sufrir y cuesta mucho mucho mucho dejarlo.



 Le mantengo la referencia a unos 50 metros. No quiero que se escape demasiado. Así transcurren los últimos kilómetros de bici, sector en el que consigo uno de los mejores parciales de carrera y llego a boxes 7º a escasos metros de Román y a unos 20 segundos de Loroño. Transición rápida y a sufrir las cuestas.



Salgo muy rápido a pie, quizás demasiado. Confío mucho en mi carrera a pie y sé que es mi punto fuerte y donde puedo remontar. Nada más salir adelanto a Fernando Román y en el km 2 a Loroño, pero cuando empiezo la cuesta de la penitencia hasta el giro peto.



 Petada monumental. Tener al competidor que te precede a casi 3 minutos no ayuda a motivarse y empiezo a correr de una forma cansina. Miro para atrás y veo que Román me aguanta. Pufff ¡hoy no! No me aprietes que no tengo ganas de sufrir, pienso. Pero la sombra del de Buelna está cada vez más cerca. ¡Qué agonía! Llevarlo detrás me está haciendo sufrir más de la cuenta, así que mitad de segunda vuelta me dejo alcanzar. Por lo menos así vamos juntos y no voy con la presión y el agobio de tener a alguien a 10 metros y no ser capaz de despegarlo. Hablamos de entrar juntos en meta, los dos vamos muy justitos de fuerzas así que preferimos ayudarnos mutuamente en este último sector.



 Vamos juntos hasta a falta de un km, cuando vemos unos metros por delante la figura de Min. ¿Vamos a por él? me comenta. Yo le digo que sí y apretamos el ritmo de tal forma que Román cede unos metros y yo intento me lanzo de forma suicida cuesta abajo a por el des Santander. La meta está cerca y veo que no llego, pero entro en quinta posición que me deja muy buen sabor de boca, pese a la mala natación y a la petada corriendo.



 Las sensaciones en este último sector fueron malas y siempre con la sensación de ir muy parado. Sin embargo, al salir las clasificaciones veo que he hecho el mejor parcial a pie y me da la risa. ¿en serio? jajaja no puede ser que con lo mal que corrí marque el mejor parcial. Esto me sube la moral mucho mucho porque el día que me encuentre bien lo voy a pasar pipa al final de carrera jejeje.

La victoria fue para Gorka Bizkarra, que hizo doblete tras ganar otro triatlón el día antes. Segundo entró Felipe, que cedio la plaza con Gorka en el último sector, y tercero fuer Sergio Correa, que tras una natación y una bici espectaculares, le costó rendir a su nivel en la carrera a pie, pero se lleva un podium en una de las pruebas más duras del circuito.

Y la alegría del día nos la llevamos los integrantes del Camargo-Astillero cuando nos llaman al podium al haber hecho terceros por equipos ¡¡TOMA YA!! Primer tri de la temporada y primer podium.



Y poco más que contar, el día acabó maravillosamente con una barbacoa en casa de Vanesa donde me puse morado a base de hamburguesas, salchichas, alitas de pollo, chorizo... Vamos, que las gallinas que entran por las que salen, y tras haber quemado unas cuantas calorías en el agónico triatlón me encargué de recuperarlas de nuevo, y con intereses.
La próxima cita Laredo, en un par de semanas. Hasta entonces a seguir sumando entrenos y horas de diversión.


SALUDOS!

sábado, 7 de junio de 2014

Campeonato del Mundo de Duatlón GGEE Pontevedra 2014

En muchas de las crónicas de este último año he empezado diciendo que “ha sido la carrera más especial de mi vida”: Triatlón de Santander, en el que me jugaba el circuito cántabro con Felipe Santamaría, la San Silvestre de Oviedo, en la que conseguí un tercer puesto que me supo a victoria, o el Cto. de España de duatlón en Avilés, en el que me colgué un bronce en mi grupo de edad. Pues bien, hoy estoy obligado a repetirme: “El mundial de duatlón de Pontevedra ha sido la carrera más especial  y el mejor momento deportivo de mi vida”.

Todo listo una semana antes... no soy cuadriculado, llámame "metódico" jeje

Sigo en una  nube, y supongo que se notará mi ilusión en la forma de escribir esta crónica. Acompañado por mi familia, mi chica, amigos pontevedreses y compañeros del mundillo del triatlón cántabro, y empujado desde la distancia por muchos otros amigos del colegio y de Felechosa, compañeros de atletismo, de la Universidad y del IH Cantabria, he conseguido la medalla de plata en el Campeonato del Mundo de Duatlón en mi grupo de edad de 20 a 24 años, y no éramos cuatro gatos…

¿Empezamos?
Viernes por la tarde. Después del trabajo,  Vanesa, Cristina y yo ponemos rumbo a Oviedo. La carrera es el domingo y prefiero descansar esa noche en casa, antes de continuar viaje a Pontevedra.
Llevo una semana de vida “espartana”: comidas, entrenos, horas de sueño, material… Todo controlado al milímetro para no dejar nada a la improvisación el día de la carrera. El material está a punto desde el miércoles y yo me encuentro muy ilusionado con la experiencia de poder correr mi primer mundial en España.

Había que sacarse esta foto

El sábado por la mañana llegamos a Pontevedra, y tras dejar las cosas en el hotel, recogemos el dorsal y nos dirigimos a vivir el AMBIENTAZO deportivo que se respiraba en la ciudad. Ese mismo día se disputaron las carreras Elite y paraduatlón. Animamos a Inma  Pereiro en su carrera y vibramos con el bronce de Emilio Martín en categoría masculina. Al día siguiente,domingo, sería mi turno. A las 8:30 de la mañana teníamos la salida los grupos de edad en distancia sprint, así que prontito para la cama y a descansar como se merece la ocasión.  Un par de tilas y a las 9 de la noche ya estaba yo jugando a las cartas con Morfeo.

Deslumbrante... ;)

A las 3:30 am, suena el despertador ¡A desayunaaaaar! Sí, amigos, sí, mi estómago es tremendamente caprichoso y muele despacio, 5 horas para hacer su trabajo, así que el madrugón es una vieja costumbre que respeto y con la que siempre me fue bien. Tomo mi tazón de cereales con un batido de chocolate, dos “casadiellas” de Felechosa (repostería asturiana de nuez y avellanas) y a la cama de nuevo hasta la hora de la carrera.

7:00 am  Todo en marcha

A las 6 vuelve a sonar machaconamente el despertador ¡Maldita sea! Estaba en lo más profundo del sueño. Me levanto,  pongo el chándal y voy a dejar la bici al box. Estudio con minuciosidad la transición, porque tiene tela. Allí conozco al tinerfeño Rubén Velázquez, campeón de España de duatlón cross y que iba a competir en mi grupo de edad. Sin duda uno de los favoritos al triunfo. Hablamos acerca de la alta participación inglesa en la prueba y, aunque no conocemos a nuestros rivales, viendo los países de procedencia (Estados Unidos, Canadá, México, Inglaterra, Armenia, Australia…) suponemos que el nivel será alto.

Digan lo que digan este es el peor momento de todos... concentrado

Tras dejar la bici vuelvo al hotel a terminar de prepararme y 1 hora antes de la prueba ponemos rumbo al estadio, donde se daría la salida.
¿Nervioso? La verdad es que no. Es una de las carreras con menos presión de las que he corrido, y lo tengo todo muy estudiado: Mi idea es hacer un primer 5000 a 3:15, guardando fuerzas para  una bici de 20 kms, sin drafting, en la que se va a decidir la carrera. De la dureza del sector ciclista había sido avisado el día antes, pues los primeros 10 kms son todo subida y con el viento en contra. ¿Plato pequeño o plato grande? ¿Cabra o flaca? La diversidad de opiniones entre los duatletas era patente antes de la salida.
El tiempo pasa rápido y cuando me quiero dar cuenta ya estoy en la cámara de llamadas. Esto arranca señores… TRES…DOS…UNO…PEEEEEEEE

La armada española de GGEE liderando la carrera

Salimos de la pista de atletismo como cohetes. Empiezo relajado los primeros metros y me adelanta hasta el apuntador. Se forma un pequeño embudo en la primera curva… ¡Cómo se corre en un mundial, madre mía! Empezamos la primera de las dos vueltas con un repecho de los que quita el hambre. Al coronar es cuando empiezo a recuperar posiciones. No sé cómo voy en mi grupo de edad, pero de la general calculo que el 50 o así. 

El Campeón del Mundo en GGEE 20-24 Ben Cockburn y yo al fondo en el primer sector

Mucho rojo veo yo aquí Rubén ¡Voy a por tí! jejeje

Me paso toda la primera vuelta adelantando gente, muchos de ellos con dorsal blanco (GE 20-24), como yo, contra los que me estoy jugando la carrera. Uno de los últimos rivales que adelanto en esta vuelta es Alberto Romero, a quien ya conocía del pasado Campeonato de España y tenía en la lista de candidatos a las medallas. Las piernas van genial y pese a rodar a 3:15 el km. me veo muy entero; buena señal. Subimos la cuesta por segunda vez y continúo progresando.

Postureo

Con el bueno de Sergio. Toda la temporada corriendo juntos en Cantabria y en el Mundial también :)

 Consigo llegar a la transición entre los 20 primeros y tercero de mi grupo de edad, tras Rubén Velázquez, el chico con el que había estado conversando por la mañana y el británico Ben Cockburn. A escasos 30 segundos vienen los españoles Alberto Romero, José Manuel Vázquez y los ingleses Benjamin Griffiths y Harry Villa.

Arrancando la moto

Transición larguíiiiiisima, rodeando el campo de fútbol del estadio, y a por los 20 km de bici. Elegí la cabra para esta ocasión, y pese a los 10 kms de subida iniciales no me equivoqué en absoluto. Al no soplar demasiado viento pude meter el plato grande y acoplarme desde el principio. Cruzamos el famoso puente atirantado y cogimos la Nacional que va hacia Santiago. Por delante veo a un grupito de españoles ¡A por ellos! Para mi sorpresa los adelanto a todos sin mucho esfuerzo y me pongo a liderar el grupo perseguidor. Entre los adelantados estaba Rubén y el inglés Cockburn que habían corrido más rápido que yo, así que voy ¡PRIMERO DE MI GRUPO DE EDAD!

¡¡¡Allá vamos!!!

Pedaleo a tope pero no consigo despegarme del numeroso grupo que me sigue y me adelanta nada más empezar la última subida. Duro, durísimo se me hizo este tramo antes del giro, teniendo que meter plato pequeño y sufriendo para no descolgarme. Como la carrera es sin drafting, debemos  tener cuidado con los pelotones que se forman. No me gusta el grupo que me acaba de engullir, así que nada más coronar  arreo y me pongo el primero del mismo, llegando al cono en cabeza del primer grupo perseguidor. Empieza la bajada y sigo tirando. Me encuentro bien y los primeros no nos sacan mucho. Nos vamos acercando a Pontevedra y justo antes de la transición me veo engullido de nuevo por ese gran grupo que me seguía. Da rabia porque cuando te pasa uno también te pasan 20, y durante unos segundos es imposible mantener la distancia reglamentaria con el que va delante. 

Rubén y yo bajándonos primero y segundo

Vuelvo a repetir la estrategia de la ida y pego un acelerón para ponerme el primero de nuevo. Esto me permite bajar de la bici en cabeza de mi grupo y entre los 10 primeros absolutos. Miro a la derecha y veo que Rubén ha llegado a la transición conmigo. Al británico no lo ubico, pero presiento que las medallas nos las vamos a jugar nosotros tres  Corro por la eterna zona de boxes hasta mi sitio, dejo la bici, el casco, zapatillas puestas y a volar. 

Más igualado imposible
Consciente de que mis compañeros de viaje corren más que yo (así lo habían demostrado en el primer segmento a pie) me centro en los de mi grupo de edad. Salgo del estadio y ¡¡¡ voy primero!!! No me lo creo, si me dicen que me iba a bajar de la bici en ese puesto diría que no es posible. Rubén viene por detrás muy fuerte y yo voy un poco “palmao”, pero empiezo a oler el pódium.

Muriéndome (Toma 1)

Muriéndome (toma 2)

 No se me puede escapar en 2,5 kms, estoy en mi terreno. Subo la cuesta y sufro, sufro mucho, pero no pierdo posiciones. El esfuerzo de la bici me está pasando factura, aunque la lucha por las medallas hace que me olvide todo y solo corra. Entramos en el casco antiguo de Pontevedra y veo el cartel de 1,5 kms a meta. Es entonces cuando vislumbro la figura esbelta del británico Cockburn, que aparece por mi derecha, se me pone en paralelo, me mira el dorsal, me mira a la cara y aprieta. ¡Mierda! Lo intento seguir pero cedo algún metro y me es imposible pillarlo. Aún falta 1km y voy 10 metros por detrás. Llegamos a la última recta antes de entrar al estadio y llevo la cara desencajada, pero los ánimos del público que abarrotaba todo el paseo paralelo a la ría mitigaban mi agonía. Miro para atrás y no veo a nadie. “Pufff la que estás liando Pelayín, la que estás liando”… pienso.



Al contemplar el estadio empiezo a creer en la medalla. Entro en la pista de atletismo, miro para atrás una y mil veces, confirmando que tengo margen suficiente, piso la alfombra azul de recta de meta y en la valla veo a Vanesa que me entrega la bandera de España. Enarbolando la bandera cruzo el arco de meta como ¡¡¡SUBCAMPEÓN DEL MUNDO de GE 20-24!!!








 El británico Ben Cockburn se proclamó campeón del mundo, Congratulations!; mientras que mi amigo tinerfeño, Rubén Velázquez, por el cual me alegro mucho, se llevó el bronce. Este último es el duatleta con el que más he hablado durante el fin de semana y con quien ahora comparto una buena amistad. ¡Enhorabuena amigo!

Recién sudaditos los tres. Podium de Grupos de Edad 20-24
Fue cruzar la meta y empezar a vivir un sueño hecho realidad. Se me olvida el cansancio acumulado por el esfuerzo y corro a la grada a abrazarme con Vanesa y con mi familia: mis padres, mis tíos, Cris y su padre, Poo, Isra, todos emocionados. La emoción me embarga a mí también, pero no me sale una sola lágrima. De camino por la grada me felicita el público que me había visto llegar segundo. Pasamos media hora de fotos e intentando serenar los ánimos. Me acuerdo de todos, los que están y los que no han podido estar pero me han dado la fuerza necesaria para conseguirlo. Los que me han acompañado hasta aquí en el camino, aguantando mis horarios espartanos, ayudándome en los entrenamientos, los que han puesto un granito de arena económicamente para que pudiera estar en Pontevedra (Nuteca, muchas gracias)  disputando este mundial. Me acuerdo de quienes se alegran por mí y de los que en el 2011 me dieron el impulso que necesitaba para empezar a practicar este deporte…








Para un deportista amateur, como yo, que no dispone de los medios ni de la dedicación que requiere competir en categoría élite, poder hacerlo en Grupos de Edad es una oportunidad para disfrutar de este deporte y enfrentarse, en igualdad de condiciones, a rivales de otros países en los que el duatlón goza de un altísimo nivel.

 He vivido en Pontevedra el momento más feliz de mi vida deportiva, he disfrutado como el que más y he visto cómo este sistema de competición, tan criticado por muchos, ha hecho feliz a mucha gente durante esos días. Se le podrá dar más o menos valor a lo conseguido, pero las sonrisas, las lágrimas de emoción, la ilusión y, en definitiva, la alegría de la gente que participó en este mundial no hay dinero que lo pague ni comentario que lo destruya. Y con eso me quedo.

La jornada fue increíble en todos los sentidos. Todo se desarrolló en un magnífico día de sol que sirvió para realzar el espectáculo deportivo por las calles de la acogedora y hermosa ciudad de Pontevedra, a la que, a partir de ahora, le tendré un cariño especial.

Como la ocasión lo exigía, junto a mi familia, nos fuimos a comer para celebrarlo a un restaurante al pie del circuito. Así, entre plato y plato tuve tiempo para salir a animar al resto de españoles (sobre todo a cántabros y asturianos) que participaban en la distancia standard, y especialmente a mi compañero de equipo y gran amigo Poo, que es el mejor ejemplo de ilusión, alegría y felicidad en el deporte.

Tuvimos que esperar a las nueve de la noche para recibir las medallas en una ceremonia muy bonita, sobre el escenario donde luego iba a actuar la orquesta Panorama y ante miles de personas. Fue allí donde más saboreé lo conseguido. Subí al pódium con la bandera de España, miré abajo y allí estaban Vanesa y Cris, luego miré al cielo donde también está mucha gente que me quiere y que seguro que están compartiendo esa felicidad conmigo, me colgué la medalla al cuello y se lo dediqué a ellos.

Pufff se me pone la piel de gallina todavía ahora

Venga p´acá que la medallita es mía 

¿Y ahora, qué? Pues ahora a seguir como siempre, mi día a día, mis entrenamientos con mis amigos de siempre, mi equipo y las carreras de Cantabria, donde llevo disfrutando 3 años del duatlón y del triatlón. Además, nuevos proyectos me esperan, proyectos que han surgido en estos días y de los que informaré dentro de poco.

También quiero aprovechar para lanzar una petición de colaboración de material deportivo y otras ayudas que me permitan alcanzar nuevas metas. Llevo muy poco en esto y mi curriculum no es muy extenso, pero prometo seguir mejorando y poniéndole ganas. Si alguien está interesado en colaborar conmigo se lo agradezco anticipadamente, ¡¡¡ lo mejor está por llegar!!!…

Saludos y muchas gracias!! J

lunes, 19 de mayo de 2014

III DUATLÓN DE RIBAMONTÁN AL MONTE 2014

Punto y final a la temporada de duatlón en Cantabria con la última prueba del circuito, en el bonito pueblo de Villaverde de Pontones.

Un día de calor, a los que no estamos acostumbrados por estas lluviosas tierras, acompañó a los más de 100 duatletas que nos dimos cita en la prueba. Hoy estaba en juego la victoria del circuito Caja Cantabria, que se iban a disputar Aitor Gutierrez, Manuel Pando e Israel Lastra, siendo el primero de ellos el que más posibilidades tenía de triunfo, pues un tercer puesto le valía para ser matemáticamente campeón.



Yo ya no tenía mucho que jugarme en esta carrera, mi quinto puesto en la general estaba asegurado ante la ausencia de Felipe, que junto a muchos otros triatletas "míticos" de Cantabria, eligió este fin de semana para estrenar temporada de triatlón en Gorliz. Por delante de mí en la clasificación del circuito estaba Manu Vega, cuarto en la general y con una renta de 15 puntos que me iba a ser difícil recuperar; así que en Villaverde intentaríamos terminar lo más dignamente posible la primera mitad de la temporada.

Con unos minutos de adelanto nos llamaron a la salida. Muchas ausencias, como digo, por la participación de corredores cántabros en el triatlón de Groliz. Sin embargo, los tres favoritos de siempre no faltaron a la cita (Pando, Aitor y Lastra). Y por detrás, listos para dar un poco de guerra, estábamos los de siempre: Dani Becerra, Sergio Santiago, Sergio Bolado, Manu Vega, Sergio Sobrino, Chisco, yo...



Arrancamos la moto con 5 kms de carrera a pie por delante y con un sol que debió de acarajarme un poco, porque en los primeros metros no me iban las piernas. Tras la bajada inicial empezamos el primer repecho y se formaron los primeros grupos. Manu Vega unos metros por delante de mis compañeros de viaje: Pando, Sergio, Chisco y Gontzal Bilbao
.
Me refugio toda la primera vuelta y al paso por línea de meta veo que Manu a penas nos saca 40 metros. Mantenemos la marcha pero no conseguimos dejar atrás a gente peligrosa en bici, como Aitor, Lastra o Dani. Mis piernas no van y me veo muy justo corriendo a 3:20. Será el calor (pienso). Aún así me doy cuenta de que vamos todos jodidos...



Con más agonía de la habitual llego a boxes en este segundo grupo, a 30 segundos de Manu Vega. Entro a buscar la bici y sigo con la caraja encima... Voy a cámara lenta hasta para ponerme el casco. Los segundos perdidos en la transición hacen que me alcancen Aitor y Becerra, que se suben a la bici antes que yo... ¡Cojonudo! Ahora ya todo va a ser mejorar posiciones (con permiso de Isra, que aun iba por detrás) jeje.
Empiezo el sector ciclista con el plato pequeño para no atascarme en el primer repecho. A pocos metros viajan Chisco, Sergio, Fragueiro y Gontzal. Adelanto a los cuatro de una tacada en un calentón que pagué caro en el siguiente repecho. "No pasa nada, había que hacerlo". Mientras sufría las consecuencias del adelantamiento, Lastra, me quitaba las pegatinas y se iba a por Becerra.  



Decir que los primeros 9 km de bici eran demoledores, con repechos cortos y con dos subidas un poco más largas, pero de meter plato pequeño. En la primera de esas subidas empiezo a ver al fondo a Manu Vega. Intento recortarle pero voy palmao ¿qué me pasa? Pasan los kilómetros y me cuesta horrores acercarme a él. Por fin lo consigo en la segunda subida, llegando al alto a escasos 5 segundos del corredor del Buelna. De ahí hasta el final todo bajada tendida y de dar pedales. Aprovecho el buen comportamiento de la cabra en este tipo de terreno y adelanto a Manu. Tengo que abrir hueco si no quiero sustos en la carrera a pie. Me voy encontrando cada vez mejor y le recorto terreno a Becerra. El bultito azul del Polanco cada vez se hace más grande, pero no había bici para más... 17 kms de sector y a correr.



Así, llego a la T2, con Dani por delante a unos 20 segundos y con casi un minuto de margen con Manu. Dejo la bici y empiezo a correr. Soy cauto en la primera subida porque sé que hoy no estaba teniendo el día y había que dejar fuerzas para no petar. En la bajada hacia el giro del cono me cruzo con Pando, que va primero, con Aitor y con Isra. Les animo y me lanzo a por Dani, a quien alcanzo al salir del cono. Veo que va fastidiado, le animo también y sigo para adelante. Corro bastante cómodo el último km y entro en meta cuarto, en una carrera con unas sensaciones bastante malas pero con un rendimiento óptimo para como me encontraba.



De esta forma ratifico el quinto puesto de la general del circuito, que, como era de prever, se llevó Aitor, seguido de Pando y Lastra. Además, por equipos logramos hoy un 4º puesto muy luchado, que nos confirma al AD Triatlón Camargo Astillero en esa misma posición de la clasificación por escuadras.
¡Y qué mejor despedida de esta mitad de temporada que  un podium! La organización tuvo el detalle de dar premio a los 5 primeros absolutos, así que me tocó subir a por un bonito trofeo, algo a lo que no estoy acostumbrado este año y que agradezco enormemente (que bien se vivía cuando era sub 23 jeje). De todas formas, ahora, los podiums los disfruto mucho más que antes.

Y colorín colorado, este cuento no se ha acabado, porque dentro de dos semanas es el mundial de duatlón en Pontevedra. Tras ganar la plaza en el Campeonato de España de Avilés, llego a Pontevedra en un buen estado de forma y con mucha ilusión por competir, por primera vez, en una prueba internacional. Así que quedan dos semanas de puesta a punto para este gran objetivo.

Muchas gracias a Noe Mediavilla por ese pedazo de reportaje fotográfico que ha hecho. Hoy me faltaban mis fotógrafos habituales y se agradece tener recuerdos

¡¡Buenos entrenos hasta entonces!!


domingo, 18 de mayo de 2014

El HÉROE ANÓNIMO DE LAS MONTAÑAS

Mientras que hoy, Domingo 18 de Mayo de 2014, un puñado de duatletas nos lanzábamos en una lucha frenética contra el crono en la bonita localidad cántabra de Villaverde de Pontones, Jorge Egocheaga, médico asturiano, duatleta y triatleta en sus ratos libres y, sobre todo, alpinista anónimo, lograba alcanzar la cumbre de su 14º "OCHOMIL" en la difícil cima  del Kangchenjunga. En el momento de escribir estas líneas Jorge está bajando al Campo Base y allí esperan su llegada para confirmar la cima.



Quiero adelantarme a la crónica del duatlón con esta noticia porque, a veces, los deportistas nos ahogamos en nuestro propio "éxito" (si se puede llamar éxito jeje)  y no sabemos valorar lo que hay más allá de nuestro esfuerzo. Si sois duatletas, triatletas, corredores, nadadores o esquiadores, quizás hayáis tenido la suerte de coincidir con este "monstruo" del Himalaya y muy probablemente no os hayáis dado cuenta de quién era.



Podría ser una estrella mediática del alpinismo si quisiera, pero no quiere. Prefiere vivir tranquilo y disfrutar de la montaña, más allá de ser reconocido como se merece. Para mí, es el héroe anónimo que en 2002 le dio por empezar a subir cumbres de más de 8000 metros (empezando por el Everest) y hoy se suma a la lista de 33 personas en el mundo (5 españoles entre ellos) que han logrado alcanzar las 14 cimas más altas. Todas ellas sin la ayuda de oxígeno y con un estilo de subida "express". ¿Qué quiere decir esto? pues que Jorge no va del Campo 1, hace noche, Campo 2, hace noche, Campo 3, hace noche... Su estilo consiste en subir al Campo 1, bajar al base a dormir, luego subir al Campo 2 desde el base y vuelta al base a dormir, luego al Campo 3 desde el base y vuelta al base a dormir... y así hasta que el último día sube a cumbre y baja al Campo base como si de una montaña de 1000 metros se tratara... ALUCINANTE. Por poner un ejemplo, en 21 horas subió y bajó el Broad Peak, montaña de 8051 metros.

Sólo con esto ya merece ser admirado, pero si preguntas por él en el mundillo del alpinismo te dirán que Jorge es la persona que sube las cumbres dos veces: una para hacer cumbre y otra para rescatar a alguien. Entre los rescates  más sonados están el de Juanjo Garra en el Dahaulagiri en 2013, el de Tolo Calafat en el Anapurna en 2010 y los de Sepp Bachmair, Jochen Hemmleb y Sepp Heigenhauser en el Broad Peak en 2006. Os dejo unos enlaces sobre dichos rescates en los que Jorge se jugó la vida por salvar la de otras personas.

RESCATE EN EL BROAD PEAK 2006

RESCATE EN EL ANAPURNA 2010

RESCATE EN EL GAHAULAGIRI 2013


La otra cara de Jorge es la labor solidaria que ejerce en el Nepal, ayudando a niños y aprovechando su faceta de médico deportivo para echar un cable cuando puede. Como ejemplo, cito la anécdota que cuenta el periodista David Orihuela en un artículo que sale hoy en La Nueva España:
Es habitual que un corredor tenga una colección de camisetas y dorsales de todas las carreras en las que ha participado. Luego las luce en los entrenamientos como para señalar al compañero de pista "ojo, que yo he corrido el maratón de no sé donde" En una mezcla de sentimentalismo y egocentrismo. Jorge Egocheaga, llegó un día a casa y se encontró con que tenía decenas de esas camisetas. Las cogió todas, sin selección ninguna, las metió en una maleta y se las llevó a Nepal para dárselas a los niños. Ellos no entienden de marcas pero sí de abrigo y una camiseta nueva puede ser algo menos que un tesoro.

Ahora, cuando veáis en la lista de inscritos de algún duatlón o triatlón a un tal "Jorge Egocheaga", ya sabréis de quien se trata y podréis decir orgullosos que habéis conocido a un verdadero superhéroe.

Os dejo un enlace con una de las pocas entrevistas que concede Jorge, y donde podréis descubrirlo un poco más, porque hay mucho mucho mucho más por descubrir que lo escrito en estas líneas.



Mi más sincera admiración por él.

lunes, 12 de mayo de 2014

DUATLÓN VILLA DE CABEZÓN 2014

Tras un fin de semana de inactividad competitiva volvíamos a enfundarnos la coraza para pelear en el duatlón Villa de Cabezón, sobre unas distancias de 5,2 km a pie, 30 km de bici y 2,5 km a pie para terminar. 

Aunque no formaba parte del Circuito Caja Cantabria de Duatlón, esta `prueba tenía para mí dos alicientes: primero, que el sector de bici era sin drafting y bastante largo en comparación con la carrera a pie, lo cual me iba a servir de test para el Campeonato del Mundo de Duatlón de dentro de tres semanas (también sin drafting); y segundo, que era el campeonato universitario de la modalidad.


En un día gris y lluvioso nos fuimos hasta Cabezón. Un fin de semana sin competir y yo ya estaba que me subía por las paredes ¡qué largas se me hacen las semanas cuando no hay carrera! Supongo que a muchos les pasará esto, cuando hay carrera entrenas duro entre semana un par de días y el resto mucho más relajado, pensando ya en la competición; sin embargo, cuando no la hay, no queda otra que seguir machacando día tras día y sin el aliciente de soltar toda la adrenalina en una prueba.

Con tiempo suficiente llegamos a Cabezón, saqué la bici del coche y... ¡Poblema! al ponerme a hinchar la rueda se me rompe la válvula... Una faena porque no había forma ni de meterle ni de quitarle aire al tubular. Así que, resignado, tendría que competir con algo menos de 7 kilos de presión, cuando normalmente suelo ponerle 11.



A las 10:00h empezamos a colocar las bicis en boxes y pensar en la prueba. Aunque había alguna baja, en parrilla de salida estábamos los de casi siempre: Felipe, Pando, Aitor, Manu Vega, Peláez, Javi Hoz, Esteban, Dani Becerra... ¡Vamos! que de popular tenía poco la carrera. El circuito de bici no me lo conocía, pero no tenía mucha historia: 15 km de ida (rectos) picando para arriba hacia Cabuérniga y 15 km de vuelta por el mismo sitio.



Ligeramente superadas las 10:30 horas se dio la salida y Manu Vega no tardó ni 10 metros en coger la cabeza. Yo miré hacia Pando para ir con él, como en anteriores carreras, pero, esta vez, mi paisano metió la directa y como un rayo hizo una diagonal para ponerse a la estela de Manu Vega. Salieron los dos como balas y yo detrás, perdiendo metros poco a poco. Me encontré muy bien los dos primeros kilómetros, rodando sólo en tercera posición, pero por detrás no había diferencias, iban todos bastante agrupados. Al ser un circuito de una sola vuelta es difícil tener referencias de los que te siguen. A unos 10-15 segundos de los dos de cabeza pasé por el kilómetro 3 y ahí empecé a sufrir. Primero me dio un flato incómodo que me acompañó hasta el kilómetro 4, y después la papilla del desayuno quiso volver a salir por donde había entrado, pero no la dejé.



Aún así no perdí la tercera posición y entré en boxes a menos de 30 segundos de Manu Vega y a 10 segundos de pando, corriendo a una media de 3:18 '/km, saliendo los dos últimos mucho más lentos que los tres primeros. El problema fue que no conseguí abrir mucho hueco con la gente que va bien en bici, como Felipe, Aitor o Dani Becerra.

Me subí en la cabra muy cerca de Pando y con muchas ganas de darle a las bielas. Los primeros metros le mantuve la distancia al del Santander pero poco tardó en meter la directa y comenzar a fraguar su victoria. El viento soplaba ligeramente de cara en la ida, y la carretera picaba para arriba, pero con desniveles muy suaves, del 1 o 2%, así que acoplado todo el tiempo y bebiendo del tubito como las gallinas. Hasta que no adelanté a Manu Vega, en el km 4, no empecé a sentirme cómodo en la bici. Me estaba costando encontrar postura, pero el ritmo no era malo. Nada más pasar la recta de Ruente quedó patente que este era un duatlón "rural". Un rebaño de vacas bajaba por la carretera y tuve que arreglármelas para pasar sin asustarlas y sin comprometer mi seguridad. Este encuentro me despistó un poco y fue ahí donde Aitor Gutiérrez me pasó como un obús. Imposible seguirle.



 Poco a poco iba viendo su silueta alejarse, y por detrás todavía venían "peces gordos". Con el objetivo de llegar al cono (mitad de recorrido) en tercera posición, apreté el culo y sufrí bastante en lo que quedaba. Como suele ser habitual en los giros de ida y vuelta, puedes hacerte una composición de cómo va la carrera. Felipe llegó al giro pisándome los talones y Becerra venía 10 segundos por detrás ¡Pufff! El primero de ellos me adelantó rápido ("as usual") pero, esta vez, al contrario de lo que me suele suceder, no me vine abajo y seguí pedaleando a buen ritmo. Las sensaciones fueron estupendas en toda la vuelta, y, aunque Felipe se me escapaba, por detrás no lograban darme caza.



Sin más cambios llegué a la segunda transición, a 2:30 de Pando, a casi 2 de Aitor y a 1 y poco de Felipe. Me puse las zapatillas y a abrir gas. Dani Becerra salió muy fuerte detrás de mí y no conseguí despegarlo en la primera de las 2 vueltas a pie. Fui un poco atascado al principio, pero en la segunda vuelta... ¡magia! Es como si hubiese aprendido a correr de repente. Me dicen que llevo a Felipe a 40 segundos... Demasiado tiempo para recortar en apenas 1,2 kilómetros, así que me limito a llevar la máquina a un ritmo majo y entrar en meta en cuarta posición, con la sensación de haberme esforzado en el último sector, pese a no tener opciones ni de adelantar ni de ser adelantado por nadie.



Y ahora pienso... ¿hiciste una buena carrera? Y la respuesta es que creo que sí. Supe sufrir en bici más que otras veces, quizás por el aliciente del mundial, y a pie, quitando los problemillas de los dos últimos kilómetros del primer sector, me encontré bien, a ritmos cercanos a 3:10-3:15; así que debo estar contento y confiado, porque la máquina sigue respondiendo esta temporada.
La carrera se la llevó Pando, seguido de Aitor y Felipe. Yo fui cuarto y Dani Becerra quinto. En el campeonato universitario plata de nuevo; no hay quien gane a Felipe jejeje ;). El podium lo completó Esteban Cerro.



Y cómo no, tengo que felicitar a Jose, que día a día va haciéndolo mejor, y hoy se hizo con la victoria sub 23 y con un jarrón muy chulo que seguro le va a regalar a la abuela ;)
Nada más en esta lluviosa mañana de Domingo. Nos vemos en siete días en el último duatlón de la temporada en Cantabria.

Muchas gracias a todos aquellos que, con sus fotos, ayudan a amortiguar la dureza de estos "tostones" que escribo: Cristina, Oficiales de Cantabria, Edu y demás personas que me han pasado fotos ¡Muchas gracias!


Saludos y buenos entrenos!!